La industria automotriz está viviendo una transformación sin precedentes, marcada no solo por la transición hacia vehículos eléctricos, sino también por el avance en la conducción autónoma. Sin embargo, a medida que las marcas lanzan al mercado vehículos cada vez más sofisticados, se evidencia una gran brecha entre la promesa de una conducción completamente autónoma y la realidad que enfrentan los conductores día a día. En particular, el nivel 3 de conducción autónoma, que permitiría soltar el volante y apartar la mirada de la carretera en determinadas condiciones, aún se presenta como un sueño lejano para muchos.
Desde hace años, el nivel 3 ha sido anunciado como el siguiente gran salto en la tecnología automotriz. Este tipo de conducción autónoma, que permite que el vehículo asuma el control bajo ciertas circunstancias, ha estado en el horizonte de las expectativas de los consumidores. Recientemente, Ford ha prometido que su sistema L3 verá la luz en 2028, como parte de una nueva plataforma de vehículos eléctricos. Doug Field, el responsable de software de Ford, ha destacado que aunque la tecnología avanza, aún queda mucho por hacer y que cada fabricante está siguiendo su propio ritmo para implementar estas innovaciones.
Por su parte, Mercedes-Benz ya tiene operativo un sistema L3 desde 2023, aunque este solo puede funcionar en autopistas específicas y a velocidades limitadas. En un movimiento similar, China ha dado luz verde a fabricantes como Changan y BAIC para producir vehículos L3, aunque con restricciones que limitan su uso en la vida cotidiana. La realidad es que estos sistemas requieren de condiciones muy específicas para funcionar correctamente, dejando a muchos ansiosos por mayores capacidades de conducción autónoma.
Mientras tanto, la inteligencia artificial (IA) está comenzando a integrarse en los vehículos, aunque no como lo imaginábamos. Los automovilistas deben seguir esperando un tiempo más para ver una verdadera autonomía en sus autos, ya que, por ahora, los asistentes de IA parecen ser el camino a seguir. Ford ha mencionado que lanzará este año un asistente de voz potenciado por IA, inicialmente disponible en su aplicación celular y, más adelante, en los vehículos. Este asistente permitirá, por ejemplo, que los usuarios tomen una foto de un objeto y consulten si cabe en el cajuela o en la cabina de la camioneta, utilizando las dimensiones exactas del vehículo.
El sistema está diseñado para ser compatible con diferentes modelos de lenguaje, incluyendo Gemini de Google, lo que demuestra el interés de Ford en mejorar la interacción con el usuario. Sin embargo, no son los únicos en esta carrera; empresas como Mercedes-Benz, Opel, Volkswagen y Tesla también están integrando chatbots y asistentes de IA en sus sistemas de infoentretenimiento, lo que promete cambiar la forma en que interactuamos con nuestros autos.
Ford también ha declarado que está desarrollando internamente muchos de estos componentes para controlar costos y mantener la calidad. Aunque la compañía no está creando sus propios modelos de lenguaje ni diseñando chips como Tesla o Rivian, ha logrado reducir los costos de sus sistemas de conducción autónoma en un 30% mientras aumenta sus capacidades. Esta estrategia busca lanzar vehículos eléctricos más asequibles, especialmente tras un recibimiento tibio de algunos de sus modelos como el Mustang eléctrico y la pickup F-150 Lightning.
En el contexto global, China representa un caso singular. Según estimaciones de analistas, se espera que para 2026 se vendan alrededor de 270,000 vehículos equipados con sistemas L3 en el país, lo que equivale aproximadamente al 1% del mercado total de automóviles en China. Fabricantes locales como BYD están realizando pruebas masivas en ciudades como Shenzhen, acumulando cientos de miles de kilómetros de datos reales. Un informe también sugiere que la legalización de vehículos L3 podría generar una demanda de componentes y software valorada en 1.2 billones de yuanes para 2030. Sin embargo, las autoridades chinas han endurecido la supervisión de estos sistemas tras varios accidentes mortales relacionados con la asistencia a la conducción.
A medida que las marcas automotrices anuncian sistemas L3 para los próximos años, la realidad es que lo que está llegando son mejoras incrementales. Esto incluye asistentes de voz más inteligentes y sistemas de manos libres mejorados, que ofrecen una experiencia de usuario más pulida. Tesla, por ejemplo, sigue operando en China con su tecnología FSD (Full Self Driving), que requiere la atención del conductor, a la espera de una aprobación regulatoria para permitir la conducción sin manos.
En conclusión, mientras que muchos fabricantes aspiran a introducir la conducción autónoma en sus vehículos en los próximos años, queda claro que la verdadera autonomía aún está lejos de ser una realidad generalizada. Mientras tanto, el avance de la IA en el mundo automotriz parece ser la clave para mejorar nuestras experiencias al volante, mientras los fabricantes continúan trabajando duro para cumplir con las expectativas que los consumidores tienen sobre la conducción del futuro. Con el tiempo, la promesa de la conducción autónoma podría transformarse en una realidad palpable, pero por ahora, debemos adaptarnos a los avances incrementales que están empezando a llegar a nuestros vehículos.





