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El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. USA inteligencia artificial de Google y Adobe para crear videos

En un movimiento que refleja la creciente adopción de tecnologías emergentes por parte de gobiernos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha incorporado herramientas de inteligencia artificial de gigantes tecnológicos como Google y Adobe para la producción de contenido audiovisual. Esta revelación, contenida en un documento oficial publicado recientemente, arroja luz sobre cómo las agencias federales están utilizando la IA generativa en sus operaciones de comunicación pública, un hecho que genera tanto fascinación como preocupación en el ámbito de la tecnología y los derechos digitales.

Según el inventario de casos de uso de IA publicado por el DHS, la agencia cuenta con licencias para utilizar Veo 3 de Google y Adobe Firefly, dos de las plataformas de generación de video más avanzadas del mercado. Estas herramientas permiten crear clips hiperrealistas con sonido, diálogo y efectos de fondo, capacidades que están transformando la producción de contenido a nivel global. La implementación de estas tecnologías coincide con una expansión significativa en las operaciones de inmigración en ciudades estadounidenses y una campaña comunicacional masiva en redes sociales por parte de agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La revolución de la IA en la comunicación gubernamental

La adopción de generadores de video por IA representa un cambio paradigmático en cómo las instituciones gubernamentales producen y distribuyen contenido. Tradicionalmente, la creación de material audiovisual para campañas públicas requería equipos especializados, presupuestos considerables y plazos de producción extensos. Con herramientas como Veo 3 y Firefly, estas barreras se reducen drásticamente, permitiendo a las agencias generar contenido de manera más rápida y, en teoría, más económica.

Sin embargo, esta eficiencia operativa viene acompañada de importantes interrogantes éticos y técnicos. La capacidad de crear videos hiperrealistas plantea desafíos significativos en términos de transparencia y autenticidad. ¿Cómo pueden los ciudadanos distinguir entre contenido generado por IA y material producido de manera tradicional? ¿Qué implicaciones tiene esto para la confianza en las instituciones públicas?

El contexto político y social

La revelación sobre el uso de IA por parte del DHS se produce en un momento particularmente sensible en la política migratoria estadounidense. Bajo la administración del presidente Trump, las agencias de inmigración han intensificado significativamente su presencia en redes sociales, compartiendo contenido que celebra deportaciones masivas y utiliza referencias religiosas para respaldar su agenda. Algunos de estos materiales, particularmente videos, presentan características que sugieren haber sido creados o editados con inteligencia artificial.

Esta situación ha generado reacciones encontradas. Por un lado, defensores de las políticas migratorias argumentan que el uso de tecnología avanzada permite comunicar de manera más efectiva los logros y operaciones de las agencias. Por otro, críticos señalan preocupaciones sobre la posible manipulación de la percepción pública y el uso de contenido generado por IA sin la debida transparencia.

Las herramientas en detalle

Google Veo 3 representa lo más avanzado en generación de video mediante inteligencia artificial. Esta plataforma, parte del ecosistema Flow de Google, permite a los usuarios crear clips completos a partir de descripciones textuales, con capacidad para incluir elementos complejos como expresiones faciales realistas, movimientos naturales y sincronización de audio. La tecnología subyacente utiliza modelos de aprendizaje profundo entrenados con millones de horas de video, lo que le permite generar contenido que rivaliza en calidad con producciones profesionales.

Adobe Firefly, por su parte, se posiciona como una alternativa éticamente consciente, prometiendo no utilizar contenido con derechos de autor en su entrenamiento. Lanzada en 2023, esta herramienta ha ganado popularidad tanto entre creativos profesionales como en sectores corporativos y gubernamentales. Su integración con el ecosistema Creative Cloud de Adobe la hace particularmente atractiva para organizaciones que ya utilizan otras herramientas de la compañía.

Desafíos técnicos y éticos

Uno de los aspectos más controvertidos del uso de generadores de video por IA en contextos gubernamentales es la cuestión de la trazabilidad y la transparencia. Aunque Adobe ofrece opciones para “marcar con watermark” los videos creados con sus herramientas, indicando que fueron generados por IA, estas marcas no siempre se mantienen intactas cuando el contenido se comparte a través de diferentes plataformas y redes sociales.

Esta falta de trazabilidad permanente plantea serias preocupaciones sobre la posibilidad de verificar el origen del contenido. En un entorno donde la desinformación y los deepfakes representan amenazas crecientes para la integridad informativa, la incapacidad de rastrear consistentemente el uso de IA en contenido oficial podría erosionar la confianza pública.

La respuesta de la industria tecnológica

La revelación sobre el uso de sus herramientas por parte del DHS ha generado reacciones dentro de las propias compañías tecnológicas. Más de 140 empleados actuales y anteriores de Google, junto con más de 30 de Adobe, han ejercido presión sobre sus empleadores para que tomen una postura clara respecto al uso de sus tecnologías por parte de agencias de inmigración. Estos trabajadores argumentan que las empresas tienen la responsabilidad ética de considerar cómo se utilizan sus productos, especialmente en contextos políticamente sensibles.

La respuesta de las compañías ha sido cautelosa. Hasta el momento, ni Google ni Adobe han hecho declaraciones públicas específicas sobre este caso particular. Sin embargo, en octubre de 2025, ambas compañías, junto con Apple, removieron aplicaciones de sus tiendas que permitían rastrear avistamientos de agentes de ICE, citando preocupaciones de seguridad.

Implicaciones para el futuro

El uso de generadores de video por IA por parte del DHS probablemente marque el inicio de una tendencia más amplia en el sector gubernamental. A medida que estas tecnologías se vuelven más accesibles y sus capacidades mejoran, es probable que veamos una adopción más generalizada en diferentes niveles de gobierno y en diversos países.

Esta tendencia plantea importantes preguntas sobre regulación y gobernanza. ¿Se necesitan marcos legales específicos para el uso de IA generativa en contextos gubernamentales? ¿Cómo pueden equilibrarse las ventajas operativas con la necesidad de transparencia y responsabilidad? Estas cuestiones probablemente dominarán el debate público sobre tecnología y gobierno en los próximos años.

El panorama más amplio de IA en seguridad nacional

Más allá de la generación de video, el documento del DHS revela un ecosistema más amplio de aplicaciones de IA dentro de la agencia. Esto incluye el uso de Microsoft Copilot Chat para generar borradores de documentos y resumir reportes extensos, software Poolside para tareas de codificación, y aplicaciones especializadas de reconocimiento facial utilizadas por ICE.

Esta diversidad de aplicaciones ilustra cómo la inteligencia artificial está transformando múltiples aspectos de las operaciones de seguridad nacional, desde la comunicación pública hasta el análisis de datos y la ciberseguridad. Cada una de estas aplicaciones viene con sus propios conjuntos de consideraciones éticas y técnicas, creando un panorama complejo para la gobernanza de la IA en contextos gubernamentales.

La revelación sobre el uso de generadores de video por IA por parte del DHS representa un momento significativo en la intersección entre tecnología, gobierno y sociedad. Mientras observamos cómo se desarrolla esta historia, queda claro que necesitaremos conversaciones matizadas y marcos regulatorios cuidadosamente diseñados para navegar este nuevo territorio. La forma en que equilibremos la innovación tecnológica con los valores democráticos y los derechos humanos definirá el futuro de la comunicación gubernamental en la era de la inteligencia artificial.

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