¿Decisiones irracionales o adaptación evolutiva? la filosofía detrás de las políticas de ‘nudge’
En julio de 2025, Jaysen Carr, un niño de doce años, perdió la vida mientras nadaba en el lago Murray, un embalse cerca de Columbia, Carolina del Sur. La causa fue Naegleria fowleri, una ameba rara que habita en aguas dulces cálidas y que, al entrar por la nariz, provoca una infección cerebral rápidamente fatal. Este trágico suceso nos lleva a preguntarnos: ¿por qué, a pesar de conocer los riesgos, tomamos decisiones que parecen irracionales? ¿Es esto un fallo de nuestro razonamiento o, quizás, una herencia evolutiva que en otros contextos nos ha beneficiado?
La guerra de la racionalidad: ¿estamos diseñados para equivocarnos?
Durante décadas, economistas y psicólogos han debatido sobre la naturaleza de nuestras decisiones. Tradicionalmente, se asumía que los seres humanos actuamos como agentes racionales, sopesando costos y beneficios de manera lógica. Sin embargo, investigaciones en behavioral economics (economía conductual) han demostrado que, con frecuencia, nuestras elecciones están sesgadas por atajos mentales, emociones y contextos sociales.
Este debate ha dado lugar a lo que algunos llaman ‘guerras de la racionalidad’, donde se confrontan dos visiones: la que ve nuestras decisiones irracionales como errores a corregir, y la que las interpreta como adaptaciones evolutivas. En el caso de Jaysen, podríamos preguntarnos si subestimar el riesgo de nadar en aguas cálidas es un sesgo cognitivo o un remanente de cuando nuestros ancestros priorizaban la búsqueda de recursos inmediatos sobre peligros poco frecuentes.
El ‘nudge’: una herramienta para guiar sin obligar
De estas reflexiones surge el concepto de ‘nudge’ (empujón), popularizado por el economista Richard Thaler y el jurista Cass Sunstein. Un ‘nudge’ es una intervención que, sin prohibir opciones ni cambiar incentivos económicos, altera el contexto de decisión para guiar a las personas hacia conductas más beneficiosas. Ejemplos incluyen:
- Colocar frutas a la vista en cafeterías para promover alimentación saludable.
- Usar mensajes que apelen a normas sociales para aumentar el reciclaje.
- Diseñar formularios con opciones predeterminadas que favorezcan el ahorro para el retiro.
Estas estrategias reconocen que nuestras decisiones no siempre son óptimas, pero en lugar de tacharlas de irracionales, buscan trabajar con nuestra psicología para mejorar resultados individuales y colectivos.
La perspectiva filosófica: ¿qué nos hace humanos?
Filósofos como Daniel Kahneman y Amos Tversky han argumentado que nuestros sesgos, como la aversión a la pérdida o el exceso de confianza, son producto de mecanismos mentales que evolucionaron para enfrentar entornos distintos a los modernos. Por ejemplo, en un mundo donde los depredadores eran una amenaza constante, reaccionar rápido ante señales de peligro (aunque a veces fueran falsas alarmas) podía ser más adaptativo que un análisis lento y exhaustivo.
Esta visión sugiere que lo que llamamos ‘irracionalidad’ podría ser, en realidad, un conjunto de herramientas cognitivas que, en su contexto original, maximizaban nuestras chances de supervivencia y reproducción. El desafío actual es cómo adaptar esas herramientas a un mundo lleno de riesgos abstractos, como infecciones por amebas raras o el cambio climático.
Casos prácticos: del lago a la política pública
Volviendo al caso de Jaysen Carr, un enfoque de ‘nudge’ podría incluir señales en lagos que destaquen los riesgos de manera visual y emocionalmente resonante, sin necesidad de prohibir la natación. Investigaciones muestran que las advertencias que usan imágenes impactantes o historias personales tienden a ser más efectivas que las meramente estadísticas.
En ámbitos más amplios, las políticas de ‘nudge’ se han aplicado para:
- Salud pública: Recordatorios para vacunación o chequeos médicos.
- Finanzas personales: Programas de ahorro automático.
- Sostenibilidad: Comparativas de consumo energético con vecinos para reducir uso.
Estas aplicaciones demuestran que, al entender las raíces evolutivas y filosóficas de nuestras decisiones, podemos diseñar intervenciones más respetuosas y efectivas.
Conclusiones: hacia una toma de decisiones más consciente
La muerte de Jaysen Carr es un recordatorio trágico de que, incluso en la era de la información, nuestros procesos de decisión no son infalibles. Sin embargo, lejos de ser meros errores, estas ‘irracionalidades’ pueden verse como rasgos profundamente humanos, moldeados por milenios de evolución.
Las políticas de ‘nudge’ ofrecen un camino intermedio: no nos tratan como máquinas lógicas defectuosas, sino como seres con psicologías complejas que pueden ser guiadas hacia mejores resultados. Al integrar insights de la filosofía, la psicología y la biología evolutiva, podemos crear entornos que no solo prevengan tragedias, sino que también promuevan bienestar y prosperidad.
Al final, la pregunta no es si somos racionales o irracionales, sino cómo podemos usar el conocimiento sobre nosotros mismos para vivir vidas más plenas y seguras. En un mundo cada vez más interconectado y lleno de riesgos novedosos, esta reflexión no solo es académica, sino urgentemente práctica.





