Energía

El hidrógeno verde: el futuro energético que España puede liderar

Hubo un tiempo en que el progreso se medía por el humo que salía de las chimeneas y los motores. Ciudades enteras respiraban el carbón y el avance olía a diésel. Pero, ¡aguas!, esos días están quedando atrás. Hoy, el mundo busca con prisa un nuevo motor para mover sus engranajes, y en este panorama de desafíos energéticos, el hidrógeno verde se perfila no solo como una opción, sino como el jugador clave para descarbonizar sectores enteros y, de paso, colocar a España en el mapa mundial como líder en energía limpia. Es una oportunidad que no podemos dejar pasar.

Imaginen esto: usando el sol y el viento, que en España y el sur de Europa tenemos a montones, podemos generar un combustible tan versátil que es capaz de mover aviones, barcos y procesos industriales que hasta ahora parecían imposibles de electrificar. Así es el hidrógeno verde. Expertos del sector, como Belén Linares, de Moeve, nos explican que este “vector energético” es la solución para esas áreas “difíciles de electrificar”. Y no es una idea nueva; sus raíces se remontan a la Segunda Guerra Mundial, cuando la necesidad impulsó tecnologías similares. Pero, la verdad sea dicha, lo que nos ha faltado hasta ahora es esa “hambre” o urgencia real que cataliza los grandes cambios. La pandemia y los vaivenes geopolíticos nos abrieron los ojos a la fragilidad de depender tanto de fuentes externas, dejando claro que necesitamos un modelo energético más autónomo y sostenible, ¡ya!

Pero, ¿cómo pasamos de la teoría a la acción? Antón Martínez, de Enagás Renovable, nos da una pista clave: la transición no empieza en los autos eléctricos que vemos en los anuncios, sino en las zonas industriales que hoy ya usan hidrógeno, pero del “gris” (el que viene de combustibles fósiles). Proyectos como el “Valle Andaluz del Hidrógeno” son la prueba viviente de cómo se pueden transformar complejos energéticos existentes en centros de producción verde. Esto es como aprender a caminar antes de correr: sustituir el hidrógeno fósil por verde es el primer paso para dominar la tecnología a escala industrial. Además, la logística es un punto crucial, como resalta Fernando Monasterio de Exolum. No se trata solo de producir, sino de almacenar, transportar y distribuir eficientemente. Aquí entra en juego la creatividad para reutilizar, por ejemplo, oleoductos existentes para mover compuestos con hidrógeno o construir nuevas “autopistas” de hidrogenoductos que conecten el sur productor con la demanda del centro y norte de Europa. ¡Imaginen a España como un hub energético para todo el continente!

Este ambicioso viaje requiere, sin lugar a dudas, que le echemos muchas ganas y trabajemos en equipo. Como bien enfatizó Belén Linares, “hemos cambiado el concepto de cadena de valor por el de aliados”. La innovación, la inversión en infraestructura y la colaboración público-privada son los ingredientes esenciales para que esta visión se haga realidad. España, con su riqueza de sol, viento, conocimiento y talento, tiene una oportunidad de oro para no solo asegurar su propia independencia energética, sino para convertirse en un exportador de energía limpia y, lo que es aún más importante, de conocimiento a nivel global. El camino no será fácil ni rápido, pero ya está trazado y, ¡claro que sí!, tenemos todo para liderarlo. El futuro energético es verde y lo estamos construyendo hoy.