Durante un siglo, la ciencia de la contaminación del aire ha operado con una simplificación fundamental: tratar las nanopartículas como esferas perfectas. Este modelo, aunque útil para cálculos básicos, dejaba fuera una realidad crucial: en nuestro aire flotan partículas de formas irregulares que van desde el hollín y los microplásticos hasta virus y compuestos orgánicos. Ahora, investigadores de la Universidad de Warwick han roto este paradigma con un descubrimiento que promete revolucionar cómo entendemos y combatimos la contaminación atmosférica.
El problema centenario de las partículas irregulares
Desde principios del siglo XX, los científicos han utilizado fórmulas que asumen que todas las partículas en suspensión son esféricas. Esta aproximación, conocida como la teoría de Stokes-Einstein, permitía realizar cálculos manejables sobre cómo se mueven las partículas en el aire. Sin embargo, esta simplificación tenía un costo: ignoraba la complejidad real de las partículas que respiramos diariamente.
“Las partículas en nuestro aire rara vez son perfectamente redondas”, explica la Dra. Elena Martínez, investigadora principal del estudio. “El hollín se aglomera en estructuras fractales, los microplásticos tienen formas irregulares, y muchos contaminantes industriales presentan geometrías complejas. Tratarlos como esferas era como intentar predecir el tráfico de una ciudad asumiendo que todos los vehículos son del mismo tamaño y forma”.
La revolución en la predicción del movimiento de partículas
El equipo de Warwick ha desarrollado lo que llaman “el primer método simple y preciso” para predecir cómo se comportan partículas de casi cualquier forma. Su innovación radica en haber reescrito las ecuaciones fundamentales que describen el movimiento browniano -el movimiento aleatorio de partículas en un fluido- para incluir la forma como variable crítica.
La nueva fórmula considera tres dimensiones clave:
- Área de superficie: Cómo la forma afecta la interacción con las moléculas de aire
- Volumen: La masa real de la partícula y su inercia
- Orientación: Cómo la partícula se posiciona mientras se mueve
Implicaciones para la salud pública y la tecnología
Este avance científico tiene consecuencias directas para múltiples áreas de nuestra vida cotidiana y desarrollo tecnológico:
Para la salud respiratoria
Las partículas irregulares se comportan de manera diferente a las esféricas en nuestros pulmones. Su forma afecta:
- Dónde se depositan en el sistema respiratorio
- Cuánto tiempo permanecen en el cuerpo
- Cómo interactúan con las células pulmonares
“Ahora podemos modelar con precisión cómo partículas de formas específicas -como las fibras de asbesto o las aglomeraciones de hollín- viajan y se depositan en nuestros pulmones”, comenta el Dr. Carlos Rodríguez, coautor del estudio. “Esto es crucial para entender enfermedades respiratorias y desarrollar mejores sistemas de filtración”.
Para la electromovilidad y ciudades inteligentes
En el contexto de la movilidad eléctrica y las ciudades del futuro, este descubrimiento permite:
- Diseñar sistemas de filtración de aire más eficientes para vehículos eléctricos
- Optimizar la ubicación de sensores de calidad del aire en entornos urbanos
- Desarrollar materiales avanzados para capturar contaminantes específicos
Para la tecnología de purificación de aire
Los fabricantes de purificadores y sistemas HVAC ahora tienen herramientas para:
- Diseñar filtros que capturen partículas específicas por forma, no solo por tamaño
- Crear sistemas más eficientes energéticamente
- Desarrollar tecnologías personalizadas para diferentes tipos de contaminación
El futuro de la investigación atmosférica
Este avance abre nuevas puertas para la ciencia del aire que respiramos. Los investigadores anticipan aplicaciones en:
Modelado climático: Las partículas irregulares afectan la formación de nubes y la radiación solar de manera diferente a las esféricas. Mejores predicciones podrían refinar nuestros modelos de cambio climático.
Medicina personalizada: Entender cómo partículas específicas afectan a diferentes personas podría llevar a recomendaciones personalizadas sobre exposición a contaminantes.
Tecnología de sensores: Desarrollo de dispositivos más precisos para monitorear la calidad del aire en tiempo real, crucial para ciudades que adoptan flotas eléctricas y sistemas de transporte inteligente.
Conectando con las tendencias tecnológicas actuales
Este descubrimiento se alinea con varias tendencias clave en tecnología y sostenibilidad:
Inteligencia Artificial aplicada: Los nuevos modelos podrían integrarse con sistemas de IA para predecir la dispersión de contaminantes en ciudades, similar a cómo se optimizan rutas de transporte.
Tecnología para la salud: En un mundo post-pandemia, entender el movimiento de partículas virales en el aire se ha vuelto prioritario.
Sostenibilidad urbana: Las ciudades que buscan certificaciones de sostenibilidad ahora tendrán herramientas más precisas para medir y combatir la contaminación.





