En un llamado urgente que refleja la creciente presión sobre la industria automotriz global, Stellantis, el gigante detrás de marcas como Vauxhall, Peugeot y Fiat, ha exigido al gobierno del Reino Unido que inicie “ahora” la revisión planificada de sus objetivos de vehículos eléctricos (EV). La advertencia llega en un momento crítico donde la incertidumbre regulatoria amenaza con paralizar inversiones multimillonarias y poner en riesgo la competitividad del mercado británico.
Un camino lleno de incertidumbre
Durante la conferencia Electrificada de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores (SMMT), Eurig Druce, director de Stellantis en el Reino Unido, expresó una preocupación palpable: “En este momento en el Reino Unido, no sabes qué tecnología podemos usar aún [a partir de 2030], y mucho menos si podrás obtener ganancias en el mercado británico”. Esta declaración subraya un problema fundamental: las empresas automotrices necesitan claridad años antes de tomar decisiones de inversión que afectarán la próxima década.
La legislación actual establece que el 80% de los vehículos nuevos registrados en 2030 deben ser eléctricos, un objetivo ambicioso que, según los fabricantes, no considera adecuadamente las realidades del mercado. Aunque el gobierno relajó el mandato de vehículos de cero emisiones (ZEV) el año pasado para permitir la venta de híbridos en la próxima década, la meta del 80% para 2030 prácticamente garantiza que la mayoría de los autos en venta serán eléctricos.
La cuenta regresiva que preocupa a la industria
Lo que más alarma a los fabricantes es el calendario. Kier Mather, ministro de Descarbonización, confirmó que la revisión comenzaría en algún momento de este año, pero no se publicaría hasta principios de 2027 como muy pronto. “Creemos que es el momento adecuado para asegurarnos de poder probar adecuadamente dónde están los puntos de presión en este mandato ZEV”, explicó Mather.
Sin embargo, para Stellantis y otros fabricantes como JLR, Ford y Volvo, este plazo es simplemente demasiado tarde. Druce fue contundente: “Nos acercamos a una encrucijada fundamental en este camino donde necesitamos tomar decisiones muy rápidas, y una revisión [publicada] el próximo año es demasiado tarde”.
Inversiones en juego
La urgencia no es retórica. Las decisiones de inversión en la industria automotriz se toman con años de anticipación. “No estamos decidiendo sobre inversiones para 2027 ahora, ni para 2028, 2029 o 2030”, explicó Druce. “Nuestras decisiones sobre inversiones ahora son posteriores a 2030 y varios años antes de eso. Esto está llevando a la industria a una posición de insostenibilidad en el Reino Unido”.
Lisa Brankin, directora de Ford en el Reino Unido, hizo eco de los puntos de Druce, instando al gobierno a “ponerse manos a la obra”. “Comienza la revisión, complétala y toma una decisión, y haz el anuncio este año”, afirmó durante la misma conferencia.
El dilema de la rentabilidad
Uno de los aspectos más preocupantes que destacó Druce es el impacto económico inmediato del mandato ZEV. Para aumentar la demanda y cumplir con los objetivos, los fabricantes están ofreciendo descuentos significativos en los vehículos eléctricos, lo que significa que “no puedes obtener ganancias al fabricar y vender vehículos eléctricos en el mercado británico hoy”.
Esta situación tiene implicaciones profundas para la inversión futura: “Habrá la excepción ocasional, pero la mayoría [de los fabricantes] estarán en una situación en la que invertirán tan fuertemente que la mayoría de los vehículos vendidos probablemente generarán pérdidas”.
Advertencias que resuenan en toda Europa
Los comentarios de Druce llegan días después de que Emanuele Cappellano, jefe europeo de Stellantis, advirtiera que la empresa reducirá sus operaciones en el Reino Unido sin cambios en el mandato ZEV, porque no puede cumplir con los objetivos futuros del gobierno sobre vehículos eléctricos sin perder dinero.
Esta advertencia refleja una tendencia más amplia en la industria automotriz europea, donde los fabricantes buscan un equilibrio entre los objetivos ambientales y la viabilidad económica. La Unión Europea ya ha realizado ajustes similares a sus regulaciones, reconociendo la necesidad de flexibilidad en la transición hacia la movilidad eléctrica.
El panorama competitivo global
Mientras el Reino Unido debate sus objetivos, otros mercados avanzan con estrategias claras:
- La Unión Europea ha ajustado sus plazos para permitir una transición más gradual
- China continúa dominando la producción de vehículos eléctricos con fuertes subsidios estatales
- Estados Unidos implementa incentivos significativos a través de la Ley de Reducción de la Inflación
En este contexto competitivo, la incertidumbre regulatoria en el Reino Unido podría poner en desventaja a su industria automotriz, tradicionalmente una de las más innovadoras de Europa.
El futuro de la movilidad eléctrica británica
La transición hacia los vehículos eléctricos es inevitable, pero la velocidad y el método de esta transición son cruciales. Los fabricantes no piden que se abandonen los objetivos ambientales, sino que se establezcan marcos regulatorios realistas y predecibles que permitan planificar inversiones a largo plazo.
“Somos empresas, y las empresas quieren invertir, por supuesto”, reconoció Druce, “pero decides invertir donde puedes obtener un retorno, y si no puedes obtener el retorno en ese país, entonces la capacidad de la empresa para invertir y crear el crecimiento -que el gobierno busca en el Reino Unido- está ausente”.
Una llamada a la acción inmediata
El mensaje de Stellantis y otros fabricantes es claro: el tiempo se agota. Cada mes de demora en la revisión de los objetivos ZEV representa oportunidades perdidas de inversión y desarrollo tecnológico. La industria automotriz británica, que emplea a cientos de miles de personas y contribuye significativamente a la economía nacional, necesita certeza para competir en el escenario global de la electromovilidad.
La pregunta ahora es si el gobierno británico responderá con la urgencia que la situación requiere, o si permitirá que la incertidumbre regulatoria socave una de sus industrias más importantes en un momento de transformación histórica.





