Empresarios pierden fe en la economía mexicana, aunque ven mejor al gobierno de Sheinbaum
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Empresarios pierden fe en la economía mexicana, aunque ven mejor al gobierno de Sheinbaum

En un giro que refleja la compleja coyuntura del país, la confianza de los líderes empresariales en el desempeño de la economía nacional se desplomó en el último año, cayendo de 6.2 a 5.0 en una escala de 10. Este dato, revelado por el Monitoreo de Percepciones Empresariales de VESTIGA Consultores, muestra un panorama donde apenas 3 de cada 10 directivos consideran que el momento actual es propicio para invertir en México. La cifra es contundente: hace un año, casi la mitad (47%) veía con buenos ojos la inversión; hoy solo lo hace el 31%.

Lo paradójico del asunto es que este pesimismo económico ocurre en paralelo a una percepción ligeramente más positiva hacia el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Según el mismo estudio, el 54% de los encuestados considera que existe una actitud “mucho” o “moderadamente” mejor hacia la inversión privada, en comparación con la administración anterior de Andrés Manuel López Obrador. Solo un 11% la percibe peor. Sin embargo, este cambio de ánimo político no está siendo suficiente para mover la aguja de la confianza económica. “Esta baja confianza se da en un contexto de mejora de la percepción sobre la actitud del actual gobierno… y justo estos factores positivos no alcanzan para apalancar una mayor confianza”, explica Sergio Díaz, socio director de VESTIGA.

La brecha entre lo micro y lo macro es otro hallazgo clave. Mientras la fe en la economía nacional se hunde, la confianza de los directivos en el desempeño de sus propias empresas se mantuvo prácticamente estable, pasando de 7.5 a 7.2. Esto sugiere un empresariado que se siente capaz de navegar y controlar su entorno inmediato, pero que se siente abrumado por los factores externos del país. La incertidumbre jurídica, la inseguridad y una economía percibida como paralizada se erigen como los tres grandes frenos que el sector privado identifica como los más graves para operar e invertir.

Para la audiencia de Generación-C, acostumbrada a los giros rápidos de la tecnología y el entretenimiento, este escenario plantea un ecosistema difícil para emprendedores, startups del sector creativo y empresas indie. La percepción de un mercado interno débil y con poca dinámica puede enfriar las oportunidades para proyectos innovadores en videojuegos, música digital o plataformas culturales. El mensaje del monitoreo es claro: una mejor cara del gobierno no se traduce, por ahora, en un campo de juego más fértil para los negocios. La confianza, ese activo intangible tan crucial para la inversión y la innovación, sigue en terreno negativo, esperando señales más concretas que vayan más allá de la percepción y se materialicen en certidumbre y crecimiento.

Imagen: Foto de Vitaly Gariev en Pexels

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