Una colisión antigua y colosal podría haber dejado algunos de los secretos más profundos de la Luna sorprendentemente cerca de futuros sitios de alunizaje del programa Artemis. Al recrear el impacto que formó la gigante cuenca Polo Sur-Aitken, el cráter más grande y antiguo de la Luna, los científicos descubrieron que un impacto a baja altura de un objeto grande con núcleo de hierro expulsó material del interior profundo de la Luna, incluyendo rocas del manto.
¿Qué es la cuenca Polo Sur-Aitken?
La cuenca Polo Sur-Aitken es una enorme depresión en el lado oculto de la Luna, con un diámetro de aproximadamente 2,500 kilómetros y una profundidad de varios kilómetros. Se formó hace más de 4,000 millones de años cuando un objeto del tamaño de un asteroide chocó contra la Luna. Este evento es clave para entender la composición interna de nuestro satélite natural.
Simulaciones del impacto
Un equipo de investigadores del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Maryland utilizó simulaciones por computadora para recrear las condiciones del impacto. Descubrieron que un ángulo de impacto bajo (aproximadamente 30 grados) y un objeto impactante con un núcleo de hierro podrían haber excavado material del manto lunar, que normalmente se encuentra a cientos de kilómetros de profundidad, y depositarlo en la superficie cerca del borde de la cuenca.
Implicaciones para la exploración futura
Este hallazgo es especialmente relevante para el programa Artemis de la NASA, que planea llevar astronautas al Polo Sur lunar. Las rocas del manto expuestas en la superficie podrían ser recolectadas y analizadas, proporcionando información invaluable sobre la composición y evolución de la Luna. Como dijo el Dr. Raluca Rufu, coautor del estudio: “Estas rocas son una ventana directa al interior de la Luna y podrían ayudarnos a entender cómo se formó y evolucionó nuestro sistema solar”.
¿Qué significa esto para la ciencia lunar?
El análisis de estas rocas podría confirmar teorías sobre la composición del manto lunar, que se cree que es rico en minerales como olivino y piroxeno. Además, podría arrojar luz sobre la historia de impactos en el sistema solar temprano. Los astronautas de Artemis podrían equiparse con herramientas para recolectar estas muestras, que luego serían traídas a la Tierra para su estudio detallado.




