Espacio

Un descubrimiento estelar nos muestra la forma de una supernova en tiempo récord

Imaginen por un momento: una estrella gigante, ocho veces más masiva que nuestro Sol, llega al final de su vida en una explosión monumental, una supernova. Ahora, imaginen que un equipo de astrónomos logra captar ese instante preciso, casi en “vivo y a todo color”, para ver la explosión no como una simple esfera, sino con una forma muy peculiar. Pues no es ciencia ficción, ¡es lo que acaba de suceder!

La historia de este descubrimiento parece sacada de una película de acción cósmica. La noche del 10 de abril de 2024, cuando la supernova SN 2024ggi apenas empezaba a mostrar su furia, el profesor Yi Yang, de la Universidad de Tsinghua, estaba aterrizando en San Francisco después de un largo vuelo. Pero el cansancio no fue impedimento para su instinto científico. Sabiendo que cada segundo contaba, en menos de doce horas ya había enviado una propuesta urgente al Observatorio Europeo Austral (ESO). Y para nuestra suerte, el ESO no se quedó atrás: su equipo, con una agilidad impresionante, aprobó la solicitud y apuntó el potente Telescopio Muy Grande (VLT) en Chile hacia el evento. ¡Apenas 26 horas después de la detección inicial, estaban observando la supernova!

Lo que lograron captar es algo que nunca antes habíamos visto: la explosión estelar en su fase más temprana, justo cuando la onda expansiva atraviesa la superficie de la estrella. Imaginen el “wow” de los científicos al darse cuenta de la magnitud de lo que tenían enfrente. Gracias al instrumento FORS2 del VLT, un espectrógrafo especial que puede analizar la luz en sus diferentes colores y polarización, pudieron “ver” más allá de un simple punto brillante. La espectropolarimetría es la clave aquí, ya que revela la geometría de la explosión de maneras que otras técnicas no pueden. Y el gran hallazgo: ¡la explosión no es redonda como uno pensaría, sino que tiene una forma similar a una aceituna! Un dato fascinante que cambia nuestra visión de estos fenómenos.

Esta observación de la SN 2024ggi, que se encuentra a 22 millones de años luz en la galaxia NGC 3621, no es solo un capricho científico. Es una pieza fundamental en el rompecabezas de cómo mueren las estrellas masivas. Que la explosión tenga una forma de ‘aceituna’ sugiere un mecanismo físico común y una simetría axial que se mantiene a gran escala. Esto significa que podemos usar esta información para refinar los modelos actuales de supernovas, descartar los que no encajan y mejorar los que sí. En pocas palabras, nos ayuda a entender mejor el universo que nos rodea y los eventos más espectaculares que ocurren en él.

Este logro, publicado en la prestigiosa revista Science Advances, es un recordatorio potente de la pasión y la colaboración en la ciencia. No solo transforma nuestra comprensión de las explosiones estelares, sino que también es un testimonio de lo que se puede lograr cuando el ingenio humano y la tecnología de punta se unen, y cuando la ciencia trasciende fronteras, como bien señaló Ferdinando Patat del ESO. Es emocionante pensar qué otros secretos cósmicos nos esperan, y cómo, poco a poco, vamos desentrañando la asombrosa complejidad de nuestro universo. ¡Seguro habrá más sorpresas cósmicas esperando a ser descubiertas!