Serpiente de 100 millones de años tenía patas traseras y un hueso perdido que cambia la evolución
Hace casi 100 millones de años, las serpientes no eran las criaturas esbeltas y sin patas que conocemos hoy. Un fósil excepcionalmente conservado de Najash rionegrina en Argentina ha reconfigurado la forma en que los científicos piensan sobre los orígenes de las serpientes, sugiriendo que las serpientes primitivas eran grandes depredadores de boca ancha en lugar de pequeñas excavadoras.
Un fósil que cambia la historia
El fósil, descubierto en la Patagonia argentina, data del Cretácico Superior, hace aproximadamente 100 millones de años. A diferencia de las serpientes modernas, este ejemplar conserva patas traseras bien desarrolladas y un hueso de la mejilla (el yugal) que casi ha desaparecido en las especies actuales. Este hallazgo desafía la teoría predominante de que las serpientes evolucionaron a partir de lagartos excavadores pequeños y sin patas.
Características únicas de Najash rionegrina
- Patas traseras funcionales: A diferencia de las serpientes actuales, que solo tienen vestigios internos de patas, Najash tenía patas traseras completas, probablemente usadas para agarrar presas o durante el apareamiento.
- Hueso yugal presente: Este hueso de la mejilla, perdido en las serpientes modernas, sugiere que el cráneo de Najash era más robusto y menos flexible, adaptado para morder presas grandes.
- Tamaño considerable: Se estima que medía alrededor de 1.5 metros de largo, con una boca ancha capaz de tragar animales de gran tamaño.
Implicaciones para la evolución de las serpientes
Este descubrimiento apoya la hipótesis de que las serpientes evolucionaron a partir de lagartos terrestres que vivían en la superficie, no de lagartos excavadores. Las serpientes primitivas como Najash eran depredadores activos que usaban sus patas para sujetar a sus presas, antes de que la pérdida de extremidades se volviera ventajosa para moverse en espacios reducidos.
Comparación con otras serpientes fósiles
Otros fósiles de serpientes antiguas, como Eupodophis y Haasiophis, también muestran patas traseras, pero Najash es único por conservar el hueso yugal. Esto lo convierte en un eslabón perdido crucial entre los lagartos y las serpientes modernas.
¿Qué significa esto para la ciencia?
El estudio, publicado en la revista Science Advances, utiliza tomografías computarizadas para reconstruir el cráneo y el esqueleto de Najash. Los investigadores ahora creen que la pérdida de las patas y la flexibilización del cráneo ocurrieron más tarde en la evolución, permitiendo a las serpientes tragar presas enteras. Este hallazgo también sugiere que las serpientes modernas son más especializadas de lo que se pensaba.





