La otra derrota de México: no saber hablar inglés
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La otra derrota de México: no saber hablar inglés

El Mundial de fútbol ha llenado las redes sociales de videos de mexicanos intentando comunicarse en inglés con visitantes extranjeros. Las escenas generan humor y viralidad, pero detrás hay una pregunta incómoda: ¿por qué México sigue teniendo dificultades con el idioma más utilizado en los negocios y la colaboración internacional?

Para Berlitz México, el fenómeno no es nuevo. El torneo sólo hizo visible un rezago estructural que el país ha arrastrado durante décadas. Las cifras muestran un rezago persistente: México ocupa el lugar 103 de 123 países en el EF English Proficiency Index 2025, el último lugar en América Latina entre 20 países evaluados, y el 79% de los estudiantes mexicanos concluye la secundaria sin dominio funcional del inglés, según Mexicanos Primero. Además, estimaciones basadas en datos del INEGI indican que menos de uno de cada diez mexicanos afirma hablar inglés, lo que evidencia una brecha entre las necesidades del mercado y las habilidades disponibles.

México vive un contraste interesante: mientras enfrenta rezagos en el idioma, una nueva generación de deportistas está transformando la narrativa del país en el escenario internacional. Los triunfos de Isaac del Toro, las medallas de Osmar Olvera, el impacto internacional de Donovan Carrillo y el crecimiento de una Selección Mexicana joven reflejan un cambio de mentalidad: competir para ganar.

“Durante eventos como el Mundial, la brecha en el dominio del inglés se vuelve evidente. Lo que en redes puede parecer anecdótico refleja un problema estructural que México ha normalizado por años: la falta de herramientas para comunicarse en un idioma clave para los negocios, la movilidad y la colaboración global”, señaló Alejandro Martín del Campo de Berlitz México.

El problema no es la falta de estudio, sino el enfoque del aprendizaje. Durante años, el inglés se ha enseñado como materia académica y no como herramienta de comunicación, lo que ha provocado una serie de errores recurrentes que frenan el avance de los estudiantes: memorizar reglas antes de hablar, traducir mentalmente cada frase, evitar errores por miedo y practicar sólo en contextos escolares.

“Muchos entienden inglés, pero no lo hablan con confianza. La fluidez no se memoriza: se construye hablando, equivocándose y practicando desde el primer día”, explicó Martín del Campo.

El impacto del idioma en el ámbito profesional es directo y medible. En un entorno laboral cada vez más competitivo y globalizado, hablar inglés sigue siendo una de las herramientas más poderosas para abrir puertas, acceder a mejores oportunidades y competir en igualdad de condiciones.

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