La transformación digital está generando nuevas oportunidades de negocio, pero también está impulsando una economía del fraude cada vez más sofisticada, apoyada por inteligencia artificial y modelos criminales altamente escalables. Así lo documenta la edición 2026 del Reporte de Fraude iGaming de Sumsub, una investigación que analiza millones de verificaciones realizadas en plataformas digitales alrededor del mundo.
El estudio identifica un crecimiento sostenido del fraude en América Latina y documenta el impacto de tecnologías como la inteligencia artificial en la evolución de estas amenazas. Entre sus principales conclusiones destaca que México dejó de formar parte de los cinco países latinoamericanos con mayor índice de fraude detectado, un dato relevante para la región en términos de seguridad digital.
De acuerdo con el reporte, América Latina incrementó alrededor de 30% su tasa de fraude durante los últimos dos años. Este aumento refleja cómo los ciberdelincuentes están adaptando sus métodos a la velocidad de la economía digital, aprovechando herramientas tecnológicas para escalar sus operaciones de manera más eficiente.
En el ámbito global, el fraude en iGaming aumentó 18% en 2026, según las cifras presentadas por Sumsub. El estudio se basa en más de 3 millones de intentos de fraude detectados, lo que permite trazar un panorama amplio sobre las tendencias que marcarán la evolución de estas amenazas durante el próximo año.
El análisis de Sumsub aporta una perspectiva útil para abordar el impacto que la inteligencia artificial y el fraude digital tienen sobre la competitividad y la confianza en los negocios digitales. Para plataformas de entretenimiento, gaming y servicios digitales, entender estas dinámicas resulta clave para fortalecer sus estrategias de verificación y protección de usuarios.
La investigación subraya que la economía del fraude está evolucionando tan rápido como la economía digital misma, lo que plantea un desafío constante para empresas y usuarios. Con el crecimiento de herramientas basadas en IA, los mecanismos de detección y prevención deberán actualizarse de manera continua para hacer frente a esquemas criminales cada vez más sofisticados.



