Hace apenas diez años, pocos habrían imaginado que la Fórmula 1 regresaría al estrecho y clásico circuito de Zandvoort. Pero desde 2021, el Gran Premio de Países Bajos se convirtió en una cita anual imperdible, una fiesta en casa de Max Verstappen que ahora, con su sexta edición moderna, se despide de las dunas holandesas.
Este fin de semana, Zandvoort alberga su sexto Gran Premio de Países Bajos en la era moderna, después de que el dominio sin precedentes de Verstappen devolviera a este histórico circuito al calendario. Sin embargo, la noticia de que el contrato no se renovará para 2026 ha dejado un sabor agridulce entre los pilotos, quienes expresan su tristeza por perder un lugar tan especial.
Un circuito que enamora
Zandvoort es conocido por sus curvas peraltadas, su estrechez y su atmósfera única, donde las dunas rodean la pista y el público se acerca más que en cualquier otro circuito. Para muchos pilotos, es un recordatorio de la vieja escuela de la F1, donde la habilidad al volante y la valentía marcaban la diferencia.
El piloto de Mercedes, Lewis Hamilton, comentó: “Es un circuito que te exige al máximo. No hay margen de error, y eso lo hace emocionante. Es una pena que nos vayamos, pero espero que podamos despedirnos con una gran carrera”.
La fiesta de Verstappen
Para Max Verstappen, Zandvoort es más que un circuito; es su jardín trasero. El piloto neerlandés ha ganado aquí en todas las ediciones desde su regreso, y la afición local convierte cada vuelta en una celebración. “Es increíble sentir el apoyo de mi gente. Cada año es especial, y este último lo será aún más”, declaró Verstappen.
La atmósfera en las gradas es comparable a la de un estadio de fútbol, con naranjas por todas partes y cánticos que se escuchan incluso por la radio de los pilotos. Es una experiencia que muchos extrañarán.
¿Por qué se va Zandvoort?
La decisión de no renovar el contrato responde a la rotación que la F1 quiere implementar para incluir nuevos circuitos, especialmente en América y Asia. Aunque Zandvoort ha sido un éxito rotundo en términos de espectáculo y asistencia, la falta de infraestructura y el tamaño reducido del paddock han sido factores en contra.
- Curvas peraltadas: las curvas 3 y 14 permiten a los pilotos tomar más velocidad de la esperada, desafiando la física.
- Estrechez: adelantar es un reto, lo que obliga a estrategias agresivas y a una calificación impecable.
- Ambiente: la cercanía del público crea una energía que no se siente en otros trazados modernos.
El legado de las dunas
Zandvoort no solo deja recuerdos, sino también un legado. Ha demostrado que la F1 puede tener circuitos clásicos y exitosos sin necesidad de trazados ultramodernos. Los pilotos esperan que esta despedida sea el inicio de un regreso en el futuro.
El jefe de la F1, Stefano Domenicali, aseguró: “Zandvoort ha sido un capítulo fantástico para nuestro deporte. La pasión de los aficionados es incomparable. No descartamos volver en el futuro si las condiciones lo permiten”.
Una despedida por todo lo alto
La carrera de este año promete ser épica. Con Verstappen luchando por el campeonato y los equipos al límite, las dunas serán testigos de un espectáculo que quedará en la memoria. Los pilotos, aunque apenados, están decididos a dar un último show.
Carlos Sainz, de Ferrari, señaló: “Es un circuito que te hace sentir como un piloto de verdad. Será extraño no volver, pero nos aseguraremos de que esta última carrera sea inolvidable”.
La F1 se despide de Zandvoort, pero el recuerdo de las dunas y la fiesta naranja perdurará en el corazón de los aficionados y pilotos. El circo de la velocidad sigue su camino, pero nunca olvidará esta joya de la vieja escuela.





