Un nuevo estudio revela que el agua ya estaba desempeñando un papel crucial en la actividad volcánica de la Tierra hace más de tres mil millones de años, mucho antes de que se desarrollara la tectónica de placas tal como la conocemos. El hallazgo, basado en el análisis de rocas antiguas de Australia Occidental, sugiere que procesos similares a la subducción actual podrían haber estado ocurriendo en una etapa temprana de la historia del planeta.
El descubrimiento en rocas antiguas
Investigadores analizaron rocas del cráter de impacto de Yarrabubba, en Australia Occidental, que datan de hace aproximadamente 3 mil millones de años. Estas rocas contienen firmas geoquímicas que indican la presencia de agua en el manto terrestre en esa época remota. Según los científicos, el agua no solo estaba presente, sino que jugaba un papel activo en la generación de magma y en las erupciones volcánicas.
El equipo propone que fragmentos de corteza ricos en agua se hundían periódicamente en el manto a través de un proceso que han denominado “dripducción” (una combinación de “drip” y “subducción”). Este mecanismo, aunque diferente a la subducción moderna, habría permitido que el agua llegara a las profundidades terrestres y luego regresara a la superficie a través de volcanes.
¿Qué es la dripducción?
La dripducción es un término acuñado por los autores del estudio para describir un proceso en el que bloques de corteza terrestre, cargados de agua, se desprendían y se hundían en el manto. A diferencia de la subducción clásica, donde una placa oceánica se desliza bajo otra, aquí no existía una tectónica de placas bien definida. En su lugar, la corteza era más débil y fragmentada, permitiendo que porciones se desprendieran y cayeran.
Este mecanismo habría sido fundamental para transportar agua hacia el interior de la Tierra. Una vez en el manto, el agua reducía el punto de fusión de las rocas, facilitando la formación de magma. Ese magma, menos denso, ascendía y provocaba erupciones volcánicas. Así, el agua no solo estaba presente, sino que era un motor de la actividad geológica.
Implicaciones para la historia de la Tierra
El estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, desafía la idea de que la tectónica de placas moderna fue la única forma en que el agua llegó al manto. Si la dripducción ocurría hace 3 mil millones de años, significa que el ciclo del agua en el interior terrestre es mucho más antiguo de lo que se pensaba. Esto tiene implicaciones para entender cómo se formó la atmósfera y los océanos, y cómo evolucionó la habitabilidad del planeta.
Además, sugiere que procesos similares podrían estar ocurriendo en otros planetas rocosos, como Marte o Venus, donde la tectónica de placas no está activa. Si el agua puede penetrar en el manto sin subducción, la búsqueda de vida en otros mundos podría ampliarse.
Reacciones de la comunidad científica
Expertos no involucrados en el estudio han mostrado interés, aunque algunos piden más evidencias. “Es una idea provocadora”, comentó la geóloga María Fernández del Instituto de Geociencias de Madrid. “Si se confirma, cambiaría nuestra comprensión de los primeros mil millones de años de la Tierra”. Otros señalan que se necesitan más muestras de rocas de esa antigüedad para validar la hipótesis.
Los autores planean realizar experimentos de laboratorio para simular las condiciones de la dripducción y observar cómo el agua afecta la fusión de las rocas. También buscarán más evidencia en otras regiones del mundo, como Canadá y Groenlandia, donde existen rocas igualmente antiguas.
Un paso más en la comprensión de nuestro planeta
Este descubrimiento no solo ilumina el pasado remoto de la Tierra, sino que también conecta con temas actuales como la geología de otros planetas y la búsqueda de recursos. Entender cómo el agua ha moldeado el interior terrestre a lo largo del tiempo es clave para predecir la actividad volcánica futura y comprender el ciclo del agua a escala planetaria.
La investigación es un recordatorio de que la Tierra primitiva era un lugar dinámico, con procesos que, aunque diferentes a los actuales, ya incluían la interacción entre agua, roca y magma. Un capítulo fascinante de la historia de nuestro hogar en el cosmos.





