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La historia secreta de Tetris en la Guerra Fría

Tetris es mucho más que un simple juego de bloques que caen. Su historia está intrincadamente ligada a la Guerra Fría, a la lucha entre dos sistemas opuestos y a una serie de disputas legales que continúan hasta hoy. En este artículo, exploramos los orígenes del juego, su camino desde un laboratorio soviético hasta los hogares de todo el mundo, y las controversias sobre su propiedad intelectual.

El origen soviético de Tetris

Todo comenzó en 1984, cuando Alexei Pajitnov, un ingeniero informático que trabajaba en el Centro de Computación Dorodnitsyn de la Academia de Ciencias de la URSS, creó un juego basado en los tetrominós, formas geométricas compuestas por cuatro cuadrados. Pajitnov programó el juego en una computadora Electronika 60, y pronto comenzó a circular entre sus colegas.

Sin embargo, el contexto político era complicado. La Unión Soviética no reconocía la propiedad privada ni los derechos de autor sobre el software. Por lo tanto, Pajitnov no podía publicar su juego de manera oficial; en su lugar, lo distribuyó como samizdat, es decir, de forma clandestina, copiándolo en disquetes que se pasaban de mano en mano.

La expansión internacional y el enredo de licencias

El juego llegó a Hungría, donde el empresario británico Robert Stein vio su potencial comercial. A partir de ahí, los derechos de Tetris se convirtieron en un laberinto legal. Stein los licenció a la empresa Mirrorsoft, propiedad del magnate Robert Maxwell, y luego a Atari y Sega. Finalmente, Nintendo obtuvo los derechos para incluirlo como el juego estrella de su consola Game Boy.

Mientras tanto, la URSS había tomado control del juego a través de su agencia de exportación de tecnología, ELORG, dirigida por Nikolai Belikov. Las versiones para microcomputadoras, Nintendo y arcade vendidas en Occidente llenaron las arcas del Partido Comunista.

La caída del Muro y la batalla legal

Con la disolución de la Unión Soviética, surgieron dos reclamos rivales sobre la propiedad de Tetris: uno de Pajitnov y otro de Belikov. Pajitnov, que se había mudado a Estados Unidos, argumentó que él era el creador y que los derechos le pertenecían. Belikov, por su parte, afirmó que ELORG, la agencia estatal soviética, se había transformado en una corporación en Delaware que él había creado, y que por lo tanto él era el dueño.

Finalmente, las partes llegaron a un acuerdo: Pajitnov y Henk Rogers, un empresario que se alió con Nintendo, obtuvieron los derechos, mientras que Belikov recibió 15 millones de dólares, que escondió en paraísos fiscales. Además, Pajitnov y Rogers borraron cualquier mención a Vadim Gerasimov, un programador que había colaborado en el desarrollo y que diseñó la versión para MS-DOS.

La controversia sobre los tetrominós

La compañía Tetris (TTC) ha afirmado tener derechos exclusivos sobre los tetrominós, las formas geométricas del juego. Sin embargo, esto es falso: los tetrominós fueron descritos por primera vez por el matemático Solomon Golomb en 1953, mucho antes de que existiera Tetris. A pesar de ello, en 2012, un tribunal federal dictaminó en el caso Tetris Holding, LLC v. Xio Interactive, Inc. que estas formas estaban protegidas por derechos de autor, lo cual es jurídicamente cuestionable.

Esta decisión ha permitido a TTC perseguir agresivamente a creadores de juegos similares, incluso a aficionados, lo que contradice el espíritu de compartir que hizo popular a Tetris en sus inicios.

El legado de Tetris

La historia de Tetris es un reflejo de las tensiones de la Guerra Fría y de cómo un producto cultural puede trascender fronteras y sistemas políticos. También es una advertencia sobre cómo las corporaciones pueden apropiarse de conceptos matemáticos y formas geométricas que deberían ser de dominio público.

Hoy, Tetris sigue siendo un juego icónico, pero su historia está marcada por la ambigüedad, la lucha legal y la ironía de que un juego soviético se convirtiera en un símbolo del capitalismo.

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