El Consejo Mundial del Deporte Automovilístico de la FIA aprobó este 21 de octubre de 2026 un paquete de nuevas regulaciones operativas para la Fórmula 1 que entrarán en vigor en 2027, con el objetivo de cerrar un resquicio en el techo de gastos. La medida impedirá que el personal no dedicado a la F1 trabaje en proyectos de la máxima categoría, una práctica que algunos equipos habrían utilizado para ocultar gastos y así eludir el límite presupuestario. La decisión es relevante para México y Latinoamérica porque afecta directamente la competitividad de las escuderías y el espectáculo en la pista, además de sentar un precedente sobre la transparencia financiera en el deporte motor.
¿Qué cambia con las nuevas reglas?
La FIA ha introducido cinco nuevos artículos en el reglamento operativo de 2027 que buscan una separación real entre la escudería de F1 y el resto de actividades de la empresa matriz. Hasta ahora, era posible repartir la dedicación de un ingeniero entre dos programas distintos, declarando qué porcentaje de su tiempo correspondía a la F1 y cuál a otras categorías como el WEC, la Fórmula E o la vela. Solo ese porcentaje se imputaba al techo de gastos. Con las nuevas normas, esa práctica queda prohibida.
El objetivo es claro: evitar que los equipos con actividades paralelas puedan esconder inversiones dentro de programas como el desarrollo de producto, el Mundial de Resistencia, la Fórmula E o incluso proyectos de navegación. La FIA considera que esta laguna permitía una ventaja injusta frente a equipos sin otros negocios.
Restricciones concretas para el personal y las instalaciones
Las medidas de segregación son estrictas y afectan tanto a personas como a infraestructuras. A partir de 2027, el personal no dedicado a la F1 tendrá prohibido el acceso a la fábrica de la escudería, y los empleados que trabajen en actividades de Gran Premio no podrán visitar a sus colegas de otras divisiones. Además, se imponen limitaciones significativas al uso de activos tecnológicos como simuladores, túneles de viento, bancos de pruebas, centros de datos y sistemas informáticos.
El traslado de personal entre la F1 y otros sectores ya no podrá ser directo. Si un empleado deja el equipo, no podrá regresar hasta que haya transcurrido al menos un año. Y si alguien de un programa no-F1 quiere pasarse a la escudería, deberá cumplir un periodo de tres meses de ‘jardinería’ (gardening leave) durante el cual no podrá participar en ninguna actividad de la compañía. Asimismo, se desactivarán su credencial y su correo electrónico corporativo, y deberá firmar un nuevo contrato que detalle sus funciones.
Impacto en los equipos y en la competición
Estas reglas suponen un cambio radical en la forma de operar de las escuderías, especialmente para aquellas que forman parte de grandes grupos automotrices. Equipos como Mercedes, Ferrari, Alpine (Renault) o Red Bull Powertrains tendrán que funcionar con una independencia total respecto a sus matrices. Esto podría traducirse en un aumento de la plantilla y de los costos, ya que los programas no-F1 deberán recurrir a candidatos externos y renunciar a sinergias y colaboraciones que antes eran habituales.
La FIA busca con ello garantizar la equidad deportiva y evitar que el techo de gastos, introducido en 2021, se vea socavado por prácticas contables creativas. La decisión llega en un momento en que la categoría reina del automovilismo atraviesa una era de dominio de Red Bull y con una nueva generación de monoplazas prevista para 2026.
Reacciones y próximos pasos
Aunque no ha habido declaraciones oficiales de los equipos, se espera que algunas escuderías soliciten aclaraciones sobre la implementación de las normas. La FIA ha subrayado que las regulaciones son vinculantes y que su cumplimiento será auditado. Con esta medida, el organismo rector refuerza su compromiso con la transparencia financiera y la sostenibilidad del deporte.
Para los aficionados latinoamericanos, la noticia implica que la competencia podría volverse más reñida al limitar las ventajas de los equipos con mayores recursos externos. Además, sienta un precedente para otras categorías del automovilismo que buscan controlar sus costos.





