Estilo de Vida

Rosalía tenía un problema por no posicionarse sobre Gaza

Rosalía se ha convertido, sin buscarlo, en el centro de un debate que trasciende la música y se adentra en la responsabilidad social de los artistas. Lo que comenzó como una crítica por su silencio sobre el conflicto en Gaza terminó en una polémica aún mayor cuando decidió pronunciarse. Su caso refleja una realidad incómoda: en la era digital, la neutralidad ya no es una opción.

### **La acusación de Miguel Adrover y el peso del silencio**

El detonante fue el diseñador Miguel Adrover, ganador del Premio Nacional de Diseño de Moda en 2018, quien rechazó colaborar con Rosalía a través de un correo filtrado en Instagram. Su argumento: su falta de apoyo público a Palestina. “El silencio es complicidad”, sentenció. La ironía llegó cuando se supo que el documental *The Designer Is Dead*, producido por C. Tangana (ex pareja de la cantante), se estrenaba en el mismo festival donde estalló la polémica.

### **La respuesta de Rosalía: ¿suficiente o evasiva?**

Frente a las críticas, Rosalía emitió un comunicado condenando la violencia en Gaza: *”Es terrible ver día tras día cómo personas inocentes son asesinadas”*. Aclaró que no usa las redes como plataforma política, pero rechazó que su silencio implicara indiferencia. Además, cuestionó el “señalamiento horizontal” entre personas, sugiriendo que la responsabilidad recae en quienes detentan el poder.

Sin embargo, su mensaje no calmó las aguas. Muchos lo tildaron de ambiguo, demasiado genérico y carente de contundencia. ¿Por qué no una postura clara? ¿Era suficiente un comunicado para abordar una crisis humanitaria? Las críticas apuntaron a un distanciamiento calculado, una estrategia para no alienar a ningún sector de su audiencia.

### **El fin de la neutralidad artística**

Este episodio va más allá de Rosalía. Refleja un cambio cultural: hoy, los artistas son juzgados no solo por su obra, sino por su activismo (o falta de él). Conflictos como Gaza o Ucrania han redefinido las expectativas del público. Como señaló el analista Frankiepiza, asistimos a *”la extinción del artista neutral”*.

Hubo una época en que el arte y la política eran inseparables —piénsese en el punk o en el hip hop combativo—, pero la era *mainstream* diluyó esa conexión. Ahora, con las redes sociales y la hiperexposición, la demanda es clara: los famosos deben pronunciarse. El silencio, antes una opción, hoy se interpreta como una posición en sí misma.

### **¿Puede el arte separarse de la política?**

La polémica de Rosalía plantea una pregunta incómoda: ¿deben los artistas asumir un rol activo en las crisis globales? Para algunos, su influencia implica responsabilidad; para otros, el arte no debe ser reducido a manifiestos políticos. Lo cierto es que, en un mundo hiperconectado, la presión por tomar partido no hará más que crecer.

Mientras, Rosalía sigue en la mira. Su caso es un recordatorio de que, en 2024, hasta el silencio más cuidadoso puede convertirse en un grito.


**¿Qué opinas?** ¿Es justo exigir posturas políticas a los artistas, o el arte debe trascender el activismo?