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El truco de ‘Pluribus’: cómo Canarias se convirtió en Centroamérica sin que casi nadie lo notara

En el mundo del entretenimiento, la magia del cine y la televisión a menudo nos transporta a lugares lejanos sin movernos del sofá. Pero lo que pocos saben es que a veces esos escenarios exóticos están más cerca de lo que imaginamos. El último episodio de ‘Pluribus’, la serie creada por Vince Gilligan, nos ha dado un perfecto ejemplo de este ilusionismo cinematográfico. Mientras seguíamos el épico viaje de supervivencia de Manousos a través de Centroamérica, pocos sospechábamos que en realidad estábamos viendo paisajes canarios. Este ingenioso truco visual no solo demuestra la creatividad de los productores, sino que también nos hace reflexionar sobre cómo la tecnología y la narrativa pueden reinventar la geografía a voluntad.

La clave de este engaño visual está en la cuidadosa selección de locaciones en las islas Canarias. Según revela la Comisión de Cine de La Palma, escenarios como el Bosque de los Tilos y el Cubo de la calga se transformaron en los frondosos bosques centroamericanos que vemos en pantalla. Por su parte, la Comisión de Cine de Gran Canaria destaca cómo San Bartolomé de Tirajana dio vida a las poblaciones sudamericanas que aparecen en la ruta del protagonista. Lo más curioso es que el episodio no escatima en detalles geográficos ficticios, mostrando mapas con ciudades como Quito o Tocopilla, e incluso situando el clímax en la peligrosa selva de Darién, entre Panamá y Colombia. Esta atención al detalle contrasta con la realidad de las grabaciones, creando una fascinante dualidad entre lo que se narra y lo que se muestra.

Lo verdaderamente ingenioso de esta producción es cómo mezcla elementos reales de ambos mundos. Mientras las localizaciones son claramente canarias -incluso aparece un personaje con acento local que deleitó a los espectadores de las islas-, la vegetación incluye especies auténticamente centroamericanas como las palmas chungas o macoras, originarias de Costa Rica, Ecuador y Colombia. Esta fusión cuidadosamente orquestada demuestra cómo la producción cinematográfica contemporánea utiliza tanto recursos locales como elementos auténticos para crear universos convincentes. El resultado es tan creíble que, como señalan los expertos, probablemente engañó a la mayoría del público, que vio Centroamérica donde solo había Canarias.

Este episodio de ‘Pluribus’ nos invita a reflexionar sobre cómo la tecnología y la creatividad están redefiniendo los límites de la producción audiovisual. En una era donde los efectos digitales podrían resolver casi cualquier desafío de locación, hay algo especialmente valioso en este enfoque práctico que combina paisajes reales con narrativa convincente. Nos recuerda que a veces la mejor manera de crear mundos fantásticos no está en la computadora, sino en saber mirar nuestro entorno con ojos de creador. La próxima vez que veamos una serie o película, quizás valga la pena preguntarnos: ¿estamos viendo lo que creemos ver, o somos testigos de otro ingenioso truco cinematográfico?