En el mundo de los automóviles deportivos, pocas marcas generan tanta pasión y debate como Porsche. Mientras algunos defienden los hiperdeportivos de millones, otros juran por los clásicos 911 con caja manual, y no faltan quienes reconocen el papel crucial de los SUV en la historia reciente de la marca. Sin embargo, si buscamos ese equilibrio perfecto entre rendimiento, refinamiento, usabilidad y confiabilidad que Porsche domina como pocos, hay un modelo que destaca especialmente: el 718.
El legado del Porsche 718: más que un simple deportivo
El 718 representa la cuarta generación del Boxster y la tercera del Cayman, modelos que durante una década han definido lo que significa manejar un deportivo de Porsche accesible. Con su producción llegando a su fin para dar paso a versiones eléctricas (aunque los motores de combustión seguirán en algunas versiones tope), nunca ha habido mejor momento para considerar uno de estos autos, especialmente en el mercado de seminuevos donde pueden encontrarse por menos de 25,000 libras.
Evolución inteligente: del 981 al 982
Cuando Porsche presentó esta generación en 2016 (conocida internamente como ‘982’), muchos la vieron como una evolución más que una revolución respecto a su predecesor ‘981’. Compartían plataforma y diseño en gran medida, pero los cambios implementados, aunque sutiles, sumaban una diferencia significativa en la experiencia de conducción.
El cambio más polémico: adiós al seis cilindros
La introducción de motores de cuatro cilindros fue, sin duda, el cambio más discutido. Con 296 caballos de fuerza en la versión 2.0 litros y 345 caballos en la 2.5 litros S, este motor sustituyó al emblemático flat-six que había impulsado todos los Boxster y Cayman anteriores.
La recepción inicial no fue precisamente cálida. El problema no era el rendimiento -que seguía siendo excelente- sino el sonido del motor. Mientras el arranque ofrecía un interesante rugido reminiscente de Subaru, al alcanzar el límite de revoluciones se convertía en un zumbido menos inspirador que decepcionó a los puristas.
La compensación: ligereza y precisión
Sin embargo, quienes superaron la nostalgia del sonido descubrieron que Porsche había creado algo especial: un deportivo pequeño, ligero y tremendamente atractivo, pulido hasta la perfección. La dirección, descrita por expertos como “dulcemente libre de fricción, bellamente precisa y bien equilibrada”, marcaba la diferencia.
La experiencia de conducción: donde brilla el 718
El chasis del 718 representa una mejora notable sobre una base que ya era excelente. El control de la carrocería es excepcionalmente firme y la suspensión maneja los baches con una destreza controlada que impresiona. Lo más notable es que el Boxster 718 logra todo esto sin mostrar el más mínimo temblor en el espejo retrovisor, demostrando una arquitectura impresionantemente rígida.
El equilibrio general de manejo permanece perfecto, ofreciendo esa sensación de conexión entre conductor y máquina que Porsche domina como pocos fabricantes. Es precisamente esta combinación de atributos lo que hace del 718 una opción tan convincente en el mercado de seminuevos.
Por qué ahora es el momento perfecto
Con la transición hacia la electromovilidad acelerándose en toda la industria automotriz, los deportivos de combustión interna como el 718 están escribiendo sus últimos capítulos. Esto representa una oportunidad única para los entusiastas que buscan experimentar la esencia de Porsche antes de que la era eléctrica redefina por completo lo que significa un deportivo.
- Valor de reventa estable: Los Porsche tradicionalmente mantienen bien su valor
- Tecnología probada: Diez años de producción han refinado cada aspecto
- Comunidad activa: Amplia red de propietarios y especialistas
- Transición histórica: Última generación antes de los modelos eléctricos
Conclusión: más que una compra, una inversión en experiencia
El Porsche 718 usado representa algo más que un simple automóvil deportivo accesible. Es la culminación de décadas de experiencia en ingeniería, refinada a través de múltiples generaciones hasta alcanzar un equilibrio casi perfecto. Por menos de 25,000 libras, ofrece una puerta de entrada al mundo Porsche que pocos otros modelos pueden igualar en términos de experiencia pura de conducción.
Mientras la industria avanza hacia un futuro eléctrico, modelos como el 718 servirán como recordatorio de una era donde la conexión mecánica entre conductor y máquina definía la experiencia deportiva. Para quienes buscan esa conexión antes de que desaparezca, el 718 usado no es solo una buena opción -es probablemente la mejor.





