Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Delaware revela que los trabajadores que viven con dolor crónico a menudo optan por ocultarlo y seguir trabajando como si nada ocurriera. La investigación, basada en una encuesta a 66 empleados con dolor crónico, explora cómo las expectativas ocultas moldean las experiencias laborales cotidianas.
Presiones invisibles en el lugar de trabajo
Los participantes provenían de una amplia gama de ocupaciones, pero a pesar de estas diferencias, enfrentaban presiones similares: sus cuerpos debían ajustarse a un estándar de funcionalidad ininterrumpida. Esta exigencia, a menudo no dicha, lleva a muchos a ocultar su dolor para evitar ser percibidos como menos capaces o comprometidos.
El costo de ocultar el dolor
Ocultar el dolor crónico no solo afecta la salud física y mental de los empleados, sino que también puede reducir la productividad y aumentar el ausentismo a largo plazo. Los investigadores señalan que las empresas necesitan crear entornos más inclusivos donde los empleados se sientan seguros para hablar sobre sus condiciones sin temor a represalias.
Recomendaciones para empleadores
- Fomentar una cultura de transparencia y apoyo.
- Ofrecer opciones de trabajo flexible y adaptaciones razonables.
- Capacitar a los gerentes para manejar conversaciones sobre salud con empatía.
El estudio, publicado en la revista Journal of Applied Psychology, subraya la necesidad de repensar las normas laborales que ignoran las realidades físicas de los trabajadores.





