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China recupera el trono de supercomputación con LineShine

Una supercomputadora china ha recuperado el primer lugar en la lista de las computadoras más rápidas del mundo, un hito que no lograba un sistema de ese país desde hace casi una década. LineShine, instalada en el Centro Nacional de Supercómputo en Shenzhen, destaca por combinar procesamiento convencional con capacidades de inteligencia artificial (IA), marcando el futuro de la computación científica.

LineShine: potencia sin GPUs

El martes pasado, LineShine fue posicionada en el primer lugar del ranking TOP500, que se publica dos veces al año. Lo notable es que esta máquina no utiliza unidades de procesamiento gráfico (GPUs), los chips rápidos que manejan los cálculos concurrentes necesarios para IA. Mientras que empresas estadounidenses han liderado el diseño de chips avanzados, LineShine está fabricada con componentes chinos, en parte debido a las restricciones de exportación de GPUs impuestas por Estados Unidos por razones de seguridad nacional.

Arquitectura innovadora

El poder de LineShine proviene de combinar una escala masiva de componentes —casi 14 millones de núcleos de procesamiento— con innovaciones de diseño, incluyendo transferencia rápida de datos y unidades especializadas que realizan los cálculos densos típicamente hechos por GPUs. La máquina, presentada públicamente en abril, puede ejecutar más de 2 quintillones de cálculos por segundo, o 2.19 exaflops, superando en un 22% a su rival más cercano, El Capitan, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California.

¿Es realmente la más rápida?

Sin embargo, encabezar el ranking no necesariamente convierte a LineShine en la computadora más rápida del mundo para todas las aplicaciones científicas o de IA, según Jack Dongarra, científico de la Universidad de Tennessee y co-creador de la lista TOP500. Los enormes sistemas que usan empresas como Google y Meta son también ultrarrápidos, pero están diseñados para realizar cálculos menos precisos a mayor velocidad, por lo que son difíciles de comparar. Además, esas empresas a menudo no participan en la competencia TOP500, añade Dongarra.

Un logro significativo

La última vez que una computadora china encabezó la lista fue en 2017 con Sunway TaihuLight. Este nuevo triunfo demuestra las “capacidades muy sustanciales” de China en áreas como el diseño de procesadores, dice Dongarra, y sugiere formas en que una sola computadora puede apoyar tanto la computación científica convencional como las emergentes cargas de IA. “Eso puede ser particularmente valioso a medida que la computación científica y la IA se entrelazan cada vez más”.

Usos en el mundo real

Haohuan Fu, investigador de computación y geociencias en la Universidad Tsinghua en Pekín, ha utilizado LineShine para demostrar que los modelos meteorológicos basados en física pueden combinarse con modelos de IA para mejorar los pronósticos de lluvia en Asia Oriental. Usando la supercomputadora, su equipo pudo probar predicciones climáticas entre 2016 y 2025 en solo 14.6 horas. “Un clúster de cómputo típico no podría soportar esta combinación de escala, velocidad y complejidad”, añade. LineShine también ha sido utilizada para simular materiales magnéticos a escala atómica.

Implicaciones para el futuro

LineShine representa un cambio de paradigma: integrar la computación científica clásica con la IA en un solo sistema. Esto permitirá estudiar sistemas naturales y de ingeniería complejos a mayor escala, mayor resolución y mayor velocidad. Como señala Fu, “sistemas como LineShine hacen posible unir el conocimiento físico y la IA basada en datos de una manera mucho más integrada”.

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