La estrategia del ‘auto global’ —un solo vehículo que funcione en todos los mercados— ha muerto. Así lo declaró Rouven Mohr, director técnico de Audi, en una entrevista con el medio australiano GoAuto. La razón: los gustos de los consumidores chinos, europeos y norteamericanos son tan divergentes que ya no es posible encontrar un punto medio.
Según Mohr, la batalla entre pantallas y botones físicos es el principal campo de conflicto. Mientras que el mercado chino valora enormemente las pantallas grandes y la inteligencia artificial integrada, los conductores de Europa y Norteamérica prefieren los controles táctiles tradicionales. “La idea del auto global, un auto que sirva para todo el mundo, ya no funciona —ni en Estados Unidos ni en China—, por lo que necesitamos un enfoque local-para-local”, afirmó Mohr.
El auge de AUDI: una marca hermana para China
Para adaptarse a este nuevo paradigma, Audi lanzó en 2024 una submarca completamente nueva: AUDI (en mayúsculas y sin los icónicos cuatro aros). Esta marca nació de una colaboración con el fabricante chino SAIC y está enfocada exclusivamente en el desarrollo de vehículos para el mercado chino.
Hasta ahora, AUDI ha presentado dos modelos exclusivos para China: el E5 Sportback y el SUV E7X. El primero fue tan bien recibido que obtuvo el premio ‘auto del Año en China 2026’, aunque las ventas hasta ahora han sido lentas.
Pantallas vs. botones: el dilema que divide al mundo
Mientras AUDI apuesta por pantallas y tecnología de punta, la división global de Audi intentaba complacer a todos reemplazando botones físicos por pantallas táctiles más grandes. Sin embargo, diseños recientes como los del A5 y el próximo A3 han recibido duras críticas por su excesiva dependencia de las pantallas.
Las reacciones encontradas entre los mercados chino y occidental demostraron que la brecha es demasiado grande para una simple solución de compromiso. China quiere menos botones; Europa y Norteamérica quieren más. Un ‘auto global’ simplemente ya no es viable.
Dos caminos, una misma familia
En la práctica, Audi y AUDI se convertirán en hermanos que apenas se ven en las cenas de Navidad. AUDI se centrará en desarrollar modelos para China, repletos de pantallas, inteligencia artificial y tecnología moderna. Por su parte, Audi de los cuatro aros se enfocará en su audiencia europea y norteamericana, lo que probablemente signifique el regreso de los botones físicos, para alegría de muchos entusiastas.
Ambas marcas también están replanteando sus procesos de producción. Están agrupando estaciones de desarrollo similares en ‘project houses’ para agilizar las aprobaciones, un método que, según Mohr, ya ha reducido drásticamente los tiempos de producción. Funcionó con el desarrollo del Nuvolari y se está implementando en la producción del próximo A4 E-Tron.
Mohr afirma que el objetivo del nuevo proceso es priorizar “velocidad y enfoque”. Los Audis de cuatro aros no desaparecerán de China, pero la división le dará a cada marca el espacio para desarrollar autos que puedan mantenerse en la cima de la cadena alimenticia en ambos mercados. Audi señala que aún hay público para autos europeos en China y que seguirá importando algunos modelos con los cuatro aros al país.
En Europa y Norteamérica, Audi continuará desarrollando su lenguaje de diseño e integrando tecnología mejorada, pero sin sentirse atado a los deseos del mercado chino. La versión de producción del Concept C y el A4 E-Tron serán los primeros autos de consumo desarrollados bajo esta nueva directriz, lo que significa que probablemente incluirán pantallas más integradas, más botones y materiales interiores de mayor calidad.





