En el mundo de la Fórmula 1, cada milésima de segundo cuenta. Pero, ¿qué pasa cuando el propio auto se convierte en el obstáculo? McLaren sospecha que el déficit de Oscar Piastri frente a su compañero de equipo Lando Norris “no tiene nada que ver con su conducción”, sino con los algoritmos de la unidad de potencia de su monoplaza.
El misterio de la recta de Stavelot
Durante el Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps, Piastri clasificó dos décimas por detrás de Norris. Casi toda esa diferencia se concentró en la recta entre Stavelot y la chicane Bus Stop, justo en la fase de desratado en la que los autos agotan su energía eléctrica. Mientras Norris lograba mantener una velocidad punta superior, Piastri perdía tiempo de forma inexplicable.
Los ingenieros de McLaren analizaron los datos de telemetría y descubrieron que la unidad de potencia de Piastri estaba aplicando una estrategia de gestión de energía más conservadora, limitando la potencia disponible en el momento crítico. Esto no se debía a un error del piloto, sino a la programación de los algoritmos que controlan la entrega de energía híbrida.
Algoritmos que marcan la diferencia
En la F1 actual, las unidades de potencia son sistemas híbridos complejos que combinan un motor de combustión interna con un sistema de recuperación de energía (ERS). Los algoritmos deciden cuándo y cómo se libera la energía almacenada, buscando optimizar el rendimiento en toda la vuelta. Sin embargo, pequeñas variaciones en la calibración pueden generar diferencias significativas entre dos autos del mismo equipo.
McLaren está trabajando para igualar los algoritmos de ambos pilotos, pero el proceso es delicado. “No podemos simplemente copiar los datos de un auto al otro”, explicó un portavoz del equipo. “Cada unidad de potencia tiene sus propias características y hay que ajustarlas individualmente”.
¿Qué significa esto para la competición?
Este caso pone de relieve un problema creciente en la F1: la tecnología está empezando a eclipsar la habilidad del piloto. Si los algoritmos deciden el rendimiento, el papel del conductor queda relegado a un segundo plano. Para los puristas, esto es una herejía; para los ingenieros, es la evolución natural del deporte.
De cara al futuro, la FIA podría considerar regulaciones más estrictas sobre la estandarización de los sistemas de gestión de energía, para garantizar que la competencia siga siendo justa y centrada en el talento humano.





