La inteligencia artificial (IA) está transformando la manera en que trabajamos, pero no necesariamente en la dirección que muchos temen. Una columna de opinión de Gerónimo Maspero, CTO y cofundador de Humand, plantea que la IA viene a transformar las tareas que hacemos todos los días y no tanto a reemplazar puestos de trabajo.
De acuerdo con el texto, por primera vez tenemos tecnología capaz de asumir buena parte del trabajo cognitivo repetitivo. Esto significa que las actividades rutinarias que consumen horas de nuestra jornada podrían ser delegadas a sistemas automatizados, liberando tiempo para que los colaboradores se enfoquen en labores de mayor valor.
El dato más relevante de la columna es que las empresas que incorporan agentes de IA logran liberar, en promedio, tres horas de trabajo semanales por colaborador. Esta cifra invita a reflexionar sobre el verdadero impacto de la tecnología en el entorno laboral: no se trata de una amenaza para el empleo, sino de una oportunidad para redistribuir el esfuerzo humano.
El desafío, entonces, no sería competir con la IA, sino aprender a usar ese tiempo para pensar y resolver problemas más complejos. En lugar de ver a la inteligencia artificial como un rival, la propuesta es considerarla una herramienta que puede potenciar nuestras capacidades analíticas y creativas.
La columna de Maspero llega en un momento en que el debate sobre la automatización y el futuro del trabajo está en el centro de la conversación pública. Sin embargo, su enfoque se aleja de los discursos apocalípticos para centrarse en una visión más práctica y optimista: la tecnología como aliada para elevar la calidad del trabajo humano.
Para los jóvenes que están por incorporarse al mercado laboral o que ya forman parte de él, el mensaje es claro: el valor no estará en realizar tareas repetitivas, sino en desarrollar habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y adaptación constante. La IA no viene a quitarnos el empleo, viene a quitarnos lo monótono.





