Aprender a vivir con la frustración: el secreto de Víctor Küppers para una felicidad realista
¿Alguna vez has sentido que la vida debería ser perfecta, sin contratiempos ni decepciones? La verdad es que la frustración es tan natural como la alegría, y aprender a convivir con ella podría ser la clave para una vida más plena. En un mundo donde las redes sociales nos muestran constantemente vidas aparentemente perfectas, reconocer y aceptar nuestras emociones negativas se ha vuelto más importante que nunca. El reconocido conferenciante Víctor Küppers nos comparte una perspectiva refrescante sobre este tema, recordándonos que la verdadera felicidad no consiste en eliminar lo malo, sino en aprender a navegar por ello con sabiduría.
La psicología positiva, contrario a lo que muchos piensan, no se trata de fingir una sonrisa permanente o ignorar lo que nos duele. Como explica Küppers, esta disciplina se enfoca en investigar y potenciar nuestros recursos internos para enfrentar la vida con mayor fortaleza. ‘Hay que aprender a vivir de forma razonable con la frustración’, afirma el experto, destacando que aceptar que las cosas no siempre salen como planeamos marca la diferencia entre ser feliz o no. La frustración surge cuando nuestros deseos se ven bloqueados o cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas, y aunque es una de las emociones más comunes, también resulta ser una de las más difíciles de manejar. Lo fascinante es que Küppers no nos pide que evitemos estas emociones, sino que las reconozcamos como parte natural de nuestra experiencia humana.
¿Significa esto que debemos reprimir nuestro enojo o tristeza? Absolutamente no. Küppers defiende nuestro derecho a estar ‘cabreados’ de la misma manera que defendemos nuestro derecho a estar alegres. ‘El desahogo es muy sano, muy necesario y absolutamente recomendable’, explica, pero con una importante advertencia: hay que saber ponerle un límite en el tiempo. La gestión emocional no pasa por eliminar lo que sentimos, sino por aprender a convivir con ello de manera adaptativa. Una vez que reconocemos y validamos nuestra frustración, podemos buscar el aprendizaje oculto detrás de cada situación difícil, desarrollando así lo que los psicólogos llaman ‘crecimiento post-adversidad’. Küppers sugiere una pregunta poderosa para estos momentos: ‘¿Yo qué puedo hacer?’, enfocándonos en lo que sí está bajo nuestro control.
Al final del día, el secreto no está en evitar la frustración, sino en transformar nuestra relación con ella. Cuando aprendemos a gestionar estas emociones difíciles, recuperamos la energía para seguir adelante con ilusión renovada. Cultivar esta capacidad nos permite desarrollar una autoeficacia y optimismo que se convierten en los cimientos de un bienestar duradero. Como bien dice Küppers, después de desahogarnos, toca ‘respirar y pasar pantalla’. Esta filosofía nos invita a abrazar la vida en toda su complejidad, recordándonos que las dificultades no son obstáculos para la felicidad, sino oportunidades para crecer y fortalecernos.





