Cada año, con la llegada de las fiestas decembrinas, el cine se llena de estrenos que nos trasladan al mundo mágico de la Navidad. Comedias románticas que nos hacen reír y lágrimas de felicidad que aparecen casi sin querer. Películas que adornan nuestras reuniones familiares y que se convierten en parte de nuestras tradiciones. Sin embargo, poco se habla de cómo comenzó esta tradición que tantos hogares disfruta en la actualidad.
La historia del cine navideño es fascinante y a menudo está marcada por un título que puede sorprender a muchos. Si bien las imágenes de grandes producciones protagonizadas por figuras como Kevin McCallister o el querido Santa Claus suelen inundar nuestras pantallas durante la temporada, hay un film que llega antes de todas estas a la memoria colectiva: la primera película navideña que se realizó hace más de un siglo, y que ha sido eclipsada por la fama de sus sucesoras.
Este pionero del cine navideño es un corto titulado ‘Santa Claus’, rodado en 1898, una obra que apenas dura unos minutos y que se considera la primera representación audiovisual de esta festividad tan arraigada en la cultura popular. A través de un metraje sencillo pero significativo, nos ofrece una visión temprana de lo que significa la figura de Santa Claus, un personaje que, aunque ya contaba con antecedentes, comenzó a consolidarse a partir de este proyecto. En esta cinta se puede observar cómo Santa Claus distribuye regalos a los niños en una atmósfera que evoca el espíritu festivo de la época.
El hecho es que, aunque esta película no goza de la popularidad que otras han conseguido a lo largo de los años, su impacto en el desarrollo del cine navideño es innegable. A partir de este breve metraje se sentaron las bases para las muchas historias nunca antes vistas que surgirían en la industria cinematográfica, influyendo en el modo en que las festividades y sus protagonistas serían retratados en subsecuentes producciones. Las imágenes de Santa Claus repartiendo sonrisas y regalos han sido replicadas y reinterpretadas en innumerables ocasiones, lo que ha tejido una rica tradición que ha evolucionado con el tiempo.
En el contexto actual, la figura de Santa Claus se ha vuelto un eje central en muchas de las películas navideñas que disfrutamos. Ya sea en la clásica ‘¡Qué bello es vivir!’ o en los encantadores cuentos animados de Disney, el espíritu de la Navidad se ha solidificado alrededor de la simbología que esta figura representa. Pero, ¿qué fue de aquel sencillo filme de hace más de un siglo?
Es importante mencionar que el cine navideño no solo incluye la figura de Santa Claus, aunque él sea indiscutiblemente uno de sus íconos. Existen películas que, aunque no giran en torno a él, también capturan el ambiente festivo y el mensaje de unidad y amor que la Navidad promueve. Títulos como ‘El Grinch’ o ‘Los fantasmas de Scrooge’ han contribuido a esta diversidad narrativa que acompaña las festividades. Cada año, las carteleras nos traen historias frescas que van desde las típicas comedias románticas, hasta cuentos más dramáticos que nos invitan a reflexionar sobre nuestras pasadas navidades.
Además de eso, cada vez más cineastas están haciendo un esfuerzo por innovar en este género, buscando nuevas formas de contar historias que resuenen con las generaciones actuales. Lo que antes podría haber sido visto como un cliché o una fórmula repetitiva ahora se presenta con un enfoque renovado que conecta con el público moderno. Ya no es suficiente con simplemente poner a Santa Claus en la pantalla; se busca profundizar en su historia y explorar los elementos que han hecho de este personaje un pilar en la cultura popular mundial, incluso en México, donde la figura de Santa ha logrado arraigar a lo largo de los años.
En México, las festividades navideñas son ricas y diversas. Las películas que se estrenan durante esta época suelen ser muy bien recibidas por las familias, quienes esperan anhelantes esas comedias que provocan risas y alegría. Teniendo en cuenta la influencia de este primer corto en la historia del cine navideño, no es de extrañar que la industria continúe produciendo largometrajes inspirados en este legado, ofreciendo al público no solo entretenimiento, sino también un sentido de conexión con sus raíces y su historia.
A lo largo de los años, hemos visto cómo la magia de la Navidad se ha explorado desde múltiples ángulos y perspectivas, y cada nuevo filme aporta algo único a esta vasta tradición cinematográfica. Así que, cuando estés disfrutando de las películas navideñas esta temporada, tómate un momento para recordar que todo comenzó con un pequeño corto de menos de un minuto, el cual logró sentar las bases para la rica narrativa del cine navideño que ahora nos envuelve y deleita durante estas festividades.





