Con la llegada del verano, muchos buscan lugares naturales para refrescarse. Sin embargo, no todos los cuerpos de agua son seguros. Aquí te compartimos las mejores prácticas para encontrar un lugar seguro para nadar y evitar riesgos para tu salud.
Revisa los reportes de calidad del agua
Antes de lanzarte al agua, verifica los reportes locales de calidad del agua. Muchas agencias gubernamentales publican datos sobre niveles de E. coli y otras bacterias. Estos reportes suelen estar disponibles en línea y te indican si el agua es apta para uso recreativo.
Cómo interpretar los resultados
Los niveles de E. coli se miden en unidades formadoras de colonias por 100 mililitros (UFC/100 ml). Un nivel superior a 235 UFC/100 ml generalmente se considera inseguro para nadar. Si el reporte muestra valores elevados, busca otro lugar.
Elige lugares con agua en movimiento
El agua estancada tiende a acumular bacterias y algas nocivas. Prefiere ríos, arroyos o lagos con corriente. El movimiento del agua ayuda a dispersar contaminantes y reduce el riesgo de infecciones.
Mantén la cabeza fuera del agua
Una de las formas más efectivas de evitar enfermedades es no tragar agua. Mantén la cabeza por encima de la superficie y evita salpicaduras en la boca. Esto es especialmente importante para niños pequeños.
Observa el entorno
Antes de entrar, inspecciona el área. Busca señales de advertencia, como carteles que indiquen contaminación o presencia de algas verdeazuladas. También evita nadar cerca de tuberías de desagüe o áreas con olor desagradable.
Qué hacer si el agua se ve turbia
El agua turbia puede indicar altos niveles de sedimentos o contaminantes. Si no puedes ver el fondo a una profundidad de 30 cm, es mejor no nadar.
Usa protección personal
Si tienes heridas abiertas o cortes, considera usar un vendaje impermeable. Además, después de nadar, dúchate con agua limpia y jabón para eliminar cualquier bacteria que haya quedado en la piel.




