Este año, Jeep celebra su 85 aniversario, un hito importante para cualquier marca. A lo largo de las décadas, la fortuna de la compañía ha tenido altibajos, especialmente en Europa, donde su imagen ruda y totalmente estadounidense la ha hecho sentir como una forastera. Sin embargo, desde que fue absorbida por el gigante Stellantis en 2021, la suerte de Jeep en este lado del charco ha comenzado a cambiar para bien.
Impulsada por el pequeño Avenger y la creciente demanda de SUV, Jeep se ha comprometido a lanzar una nueva oleada de modelos que triplicará su oferta en Europa para 2030, incluyendo un par de SUV del segmento B e incluso un modelo grande del segmento D. Uno de los primeros en llegar como parte de este plan ha sido el Compass de tercera generación, un familiar robusto que compite en el reñido sector de los SUV compactos.
Plataforma compartida, identidad única
Basado en la plataforma STLA Medium de Stellantis (que también sustenta al Peugeot 3008, Citroën C5 Aircross y Vauxhall Grandland), el nuevo Compass debutó a principios de este año en versiones microhíbridas de gasolina y eléctricas de rango estándar. Sin embargo, como parte de la filosofía de Jeep de ‘libertad de elección’ en trenes motrices, ahora ha lanzado una versión híbrida enchufable y una eléctrica de largo alcance. Pero quizás la más importante desde el punto de vista de la imagen de marca es la nueva variante 4xe, totalmente electrificada y tope de gama, que promete estar a la altura de la reputación de Jeep como un guerrero off-road de primer nivel, rivalizando con Land Rover.
El corazón del 4xe: potencia y tracción total
Equipado con un tren motriz de dos motores (uno por cada eje), el 4xe es el único Compass que ofrece tracción total de serie: todos los demás trenes motrices son solo de tracción delantera. Además, con una potencia combinada de 370 hp y un modo Sport dedicado que promete un sesgo de par trasero de hasta el 70%, se presenta como un vehículo tan dinámico en asfalto como imparable en terrenos difíciles.
Diseño aventurero
Solo por su estilo, este EV parece más cómodo en caminos llenos de baches que en carreteras secundarias sinuosas. Al igual que otros modelos 4xe de la gama Jeep, su exterior ha sido sometido a un maquillaje rudo. Para empezar, la altura de manejo se ha incrementado en 10 mm, mientras que los parachoques específicos ofrecen mejores ángulos de ataque y salida, además de contar con robustos ganchos de remolque rojos en ambos extremos.
Capacidad off-road comprobada
Afortunadamente, el 4xe tiene la capacidad off-road para igualar su exterior aventurero. Los modos de conducción dedicados Mud/Sand (Lodo/Arena) y Snow (Nieve), junto con el control de descenso en pendientes, ayudaron a mantenerlo en movimiento en los diversos senderos que Jeep preparó para las pruebas. Las condiciones secas ayudaron, pero hubo suficientes pendientes pronunciadas, descensos vertiginosos y barrancos para evaluar la articulación, lo que nos permitió concluir que el 4xe posee mucha más capacidad de la que la mayoría de los propietarios usarían jamás.
Comportamiento en carretera
¿Y en carretera? Bueno, con 370 hp es tan rápido como cabría esperar, sintiéndose fácilmente capaz de alcanzar su tiempo declarado de 0 a 100 km/h en 5.4 segundos. La entrega de potencia es suave, con una respuesta lineal y natural del acelerador.





