El descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio con plumas en China, a través de un fósil extraordinariamente bien conservado, refuerza la creciente evidencia de que las aves y sus parientes más cercanos desarrollaron la capacidad de volar en múltiples ocasiones, y no a través de una sola línea evolutiva.
El ejemplar, de 57 centímetros de longitud, pertenece a un microraptorino que habitó lo que hoy es la provincia de Liaoning, en China, hace entre 145 y 100 millones de años. Fue hallado por un granjero local y descrito por un equipo internacional de investigadores de China, Italia y Eslovaquia en la revista Nature Communications el 29 de septiembre.
El equipo nombró a la especie Norellraptor barsboldi y estima que el espécimen tendría alrededor de tres años al morir. Los microraptorinos son un grupo de dinosaurios carnívoros relativamente pequeños, de aproximadamente un kilogramo de peso, que poseían plumas en sus extremidades. Se han encontrado cientos de especímenes.
Un vistazo a la evolución del vuelo
Estas criaturas emplumadas forman parte de una rama completa, o clado, del árbol de la vida llamada Microraptorinae. Son parientes cercanos de las aves, que pertenecen al clado Avialae, por lo que ofrecen pistas sobre el origen y la evolución del vuelo.
Al comparar las adaptaciones relacionadas con el vuelo de microraptorinos conocidos con las observadas en el linaje de las aves, los investigadores encontraron que el 30% de las 194 adaptaciones vinculadas al vuelo identificadas en microraptorinos también evolucionaron en Avialae. Entre ellas se incluyen plumas en las alas, huesos de los dedos en forma de gancho y un hueso más largo en el antebrazo que en la parte superior del brazo.
Sin embargo, estas adaptaciones no se desarrollaron en el mismo orden en ambos grupos y, por lo tanto, “no pueden considerarse la expresión de un régimen de desarrollo compartido”, escriben los investigadores.
Los paleontólogos recibieron con agrado la investigación. “El estudio proporciona nueva evidencia importante que respalda la hipótesis de que el vuelo evolucionó múltiples veces entre los dinosaurios emplumados, incluyendo al menos una vez entre los microraptorinos y al menos una vez entre las aves”, afirma Michael Pittman, paleobiólogo de la Universidad China de Hong Kong.
Neil Gostling, biólogo del desarrollo evolutivo de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, se sorprendió de que la mayoría de los cambios evolutivos en este linaje de dinosaurios voladores no fueran compartidos con sus primos avianos. El estudio muestra que muchas especies “estaban explorando todas las vías abiertas para ellas”, y el vuelo claramente conlleva ventajas que estos grupos experimentaron ampliamente, señala.
Implicaciones para la ciencia
Este hallazgo no solo amplía nuestro conocimiento sobre los dinosaurios emplumados, sino que también plantea preguntas fascinantes sobre la evolución convergente. La capacidad de volar, una de las adaptaciones más complejas en la historia de la vida, parece haber surgido de manera independiente en distintos grupos de dinosaurios, lo que sugiere que la evolución a menudo encuentra soluciones similares para desafíos similares.
El fósil, meticulosamente preservado, permitió a los investigadores analizar detalles anatómicos clave que de otro modo se habrían perdido. La presencia de plumas en las extremidades, junto con otras características esqueléticas, indica que estos animales estaban bien adaptados para el vuelo o al menos para desplazarse por el aire.
La investigación también destaca la importancia de los yacimientos fósiles de Liaoning, que han proporcionado una ventana única a los ecosistemas del Cretácico temprano. Cada nuevo espécimen añade una pieza al rompecabezas de cómo las aves modernas llegaron a ser lo que son hoy.
El futuro de la investigación
Los autores del estudio planean seguir examinando otros microraptorinos para comprender mejor la secuencia de adaptaciones que llevaron al vuelo. También esperan comparar estos hallazgos con los de otros dinosaurios emplumados de diferentes regiones del mundo.
Por ahora, Norellraptor barsboldi se suma a la creciente lista de especies que demuestran que la evolución del vuelo fue un proceso complejo y ramificado, no un camino lineal. Este descubrimiento subraya una vez más que la naturaleza es ingeniosa y que la historia de la vida en la Tierra está llena de sorpresas.
El estudio fue publicado en Nature Communications y representa un esfuerzo colaborativo internacional que combina paleontología, biología evolutiva y análisis anatómico detallado. Sin duda, inspirará nuevas investigaciones sobre los orígenes del vuelo y la diversidad de los dinosaurios emplumados.





