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Ciencia

Científicos mejoran sabor y nutrición de fresas sin afectar su crecimiento

Un sorprendente giro genético muestra que potenciar un gen aparentemente común de ‘mantenimiento’ puede mejorar drásticamente la calidad de la fruta sin ningún tipo de compromiso. Al aumentar la actividad de un gen relacionado con el ARNt en las fresas, los investigadores lograron un color más intenso, un aroma más fuerte y niveles más altos de compuestos beneficiosos para la salud, como antocianinas y terpenoides. Aún más notable, estas mejoras se lograron sin ningún impacto en el crecimiento de la planta, el tamaño de la fruta o su dulzura, evitando las desventajas habituales de la manipulación metabólica.

El gen clave: una sorpresa en el camino

El equipo de científicos, liderado por la Universidad de Florida, se enfocó en un gen llamado FaTAR2, que codifica una enzima involucrada en la modificación del ARN de transferencia (ARNt). Tradicionalmente, estos genes se consideran parte del ‘mantenimiento’ celular básico, pero este estudio reveló que su sobreexpresión desencadena una cascada de efectos positivos en la biosíntesis de metabolitos secundarios.

¿Cómo funciona?

Al incrementar la actividad de FaTAR2, las células de la fresa producen más ARNt modificados, lo que optimiza la traducción de proteínas específicas involucradas en la producción de pigmentos y compuestos aromáticos. Esto resulta en:

  • Mayor contenido de antocianinas: responsables del color rojo intenso y con propiedades antioxidantes.
  • Aumento de terpenoides: compuestos que aportan aroma y sabor, además de beneficios antiinflamatorios.
  • Sin cambios en el crecimiento: el tamaño, peso y dulzura de las fresas se mantuvieron iguales que las plantas no modificadas.

Implicaciones para la agricultura

Este hallazgo abre la puerta a mejorar la calidad nutricional y sensorial de otros cultivos sin afectar su rendimiento. A diferencia de enfoques previos que a menudo reducen el tamaño o la producción al desviar recursos hacia metabolitos específicos, esta estrategia aprovecha un mecanismo fundamental de la célula, resultando más eficiente y sin efectos secundarios.

Los investigadores planean probar esta técnica en otras frutas como tomates y arándanos, y explorar si genes similares pueden potenciar la producción de compuestos de interés farmacéutico.

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