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Mina de zinc crea su propio camión eléctrico de 140 toneladas

La minería pesada enfrenta un desafío: la transición a vehículos eléctricos no es tan sencilla como en los autos de pasajeros. Pero cuando no existe un camión que cumpla con tus necesidades, lo fabricas tú mismo. Eso hizo Zijin Mining en su mina de zinc Wulagen, en el condado de Wuqia, Xinjiang.

Un camión que no existía

Zijin necesitaba un camión de volteo eléctrico de clase ultra para operar en su mina, pero ningún fabricante ofrecía uno que se ajustara a sus requisitos de capacidad, infraestructura y presupuesto. Así que, en colaboración con Longking, diseñaron el LK220E: un camión de 140 toneladas con un paquete de baterías de 770 kWh, el más grande del mundo con capacidad de intercambio rápido.

Intercambio de batería en 4 minutos

El sistema de batería intercambiable permite reemplazar la batería descargada por una completamente cargada en solo cuatro minutos. Esto maximiza el tiempo de operación del camión, reduciendo las paradas por recarga. La mina ya cuenta con 290 unidades de este modelo, que representan más del 80% del transporte en el sitio.

Impacto en la operación y el medio ambiente

La mina Wulagen es una de las operaciones mineras más grandes de China y del mundo, pero sorprende por su limpieza. Utiliza un bucle de transporte inteligente con cero emisiones de carbono, alimentado por energía eólica, solar y almacenamiento en baterías locales. La electrificación de la flota de camiones reduce drásticamente las emisiones y los costos operativos.

La flota de 290 camiones eléctricos se suma a más de 1,700 vehículos eléctricos que ya operan en toda la flota de Zijin. La compañía planea desplegar varios cientos más antes de fin de año, en camino a lograr operaciones netas cero.

Una tendencia global en minería

Proyectos como este, y la mina de carbón autónoma con tecnología Huawei en Mongolia, forman parte de un cambio mayor en el sector minero global. Mientras la adopción de vehículos eléctricos de pasajeros acapara los titulares, los argumentos económicos más sólidos para la electrificación se encuentran en aplicaciones industriales y logísticas, donde los vehículos siguen rutas fijas, consumen enormes cantidades de energía y operan las 24 horas del día.

En esos entornos, cada galón de diésel desplazado se traduce en ahorros medibles. Ahorros suficientes, en este caso, para invertir en investigación y desarrollo y crear un camión completamente nuevo.

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