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Ciencia

El tráfico de icebergs en el Ártico está transformando la biodiversidad marina

El deshielo acelerado de los glaciares del Ártico no solo eleva el nivel del mar: también está transformando los ecosistemas del fondo oceánico. Un estudio reciente publicado en Nature revela que el aumento del tráfico de icebergs está redistribuyendo rocas y sedimentos en el océano profundo, alterando la biodiversidad bentónica de maneras que apenas comenzamos a entender.

¿Qué son las dropstones y por qué importan?

Las dropstones son rocas que los icebergs transportan y liberan al derretirse, cayendo al fondo marino. En el Ártico, el deshielo acelerado está incrementando la cantidad de estos fragmentos, que actúan como islas de hábitat en un lecho marino uniforme. Estas rocas proporcionan superficies duras donde especies como esponjas, corales y anémonas pueden fijarse, creando microhábitats que antes eran escasos.

Impacto en la biodiversidad bentónica

El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Alaska, analizó núcleos de sedimentos en el mar de Beaufort y encontró que la frecuencia de dropstones ha aumentado un 40% en las últimas dos décadas. Este incremento está asociado con cambios en la composición de especies del fondo marino.

Especies beneficiadas y perjudicadas

  • Beneficiadas: Organismos sésiles que requieren sustratos duros, como ciertos tipos de esponjas y briozoos.
  • Perjudicadas: Especies que habitan en sedimentos blandos, como algunos gusanos poliquetos y crustáceos, que ven reducido su espacio disponible.

Este reordenamiento ecológico podría tener efectos en cadena en toda la red trófica, afectando desde microorganismos hasta peces y mamíferos marinos.

Más allá de los glaciares

El fenómeno no se limita a las zonas cercanas a los glaciares. La capa de hielo marino, cada vez más dinámica, también transporta sedimentos y rocas a largas distancias. Así, el impacto del cambio climático en el Ártico se extiende mucho más allá de los frentes glaciares, llegando a las profundidades del océano.

Los autores del estudio advierten que, si el deshielo continúa al ritmo actual, podríamos ver una transformación generalizada de los ecosistemas bentónicos del Ártico en las próximas décadas.

Implicaciones para la conservación

Este hallazgo subraya la necesidad de monitorear no solo la superficie del Ártico, sino también sus profundidades. Las áreas protegidas marinas deberían considerar estos cambios dinámicos para ser efectivas a largo plazo.

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