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Europa USA fábricas de autos para drones militares

La industria automotriz europea está atravesando una transformación sin precedentes. Empresas que durante décadas se dedicaron a fabricar vehículos y componentes ahora están reorientando parte de su capacidad industrial hacia un sector completamente distinto: el de los drones militares. Este movimiento responde a una necesidad urgente de Europa por incrementar su capacidad de defensa y a una oportunidad de negocio para un sector automotriz que enfrenta presiones de costos, menor demanda y competencia china.

Forvia: de autopartes a drones interceptores

Forvia, uno de los mayores proveedores mundiales de componentes para automóviles, anunció a finales de julio un acuerdo con una empresa europea especializada en defensa aérea y sistemas antidrones basados en inteligencia artificial. La compañía francesa planea comenzar la producción con unos 500 drones interceptores al mes, con el objetivo de alcanzar las 1,000 unidades mensuales en el corto plazo.

La operación de Forvia no es un caso aislado. Forma parte de un movimiento más amplio en Francia, donde fabricantes de automóviles como Renault ya trabajan con Turgis & Gaillard en el proyecto Chorus y con Thales en el dron de ataque Toutatis. Por su parte, Valeo ha sido seleccionada por Harmattan AI para desarrollar y fabricar en Francia motores eléctricos para drones.

La razón para recurrir a los fabricantes de automóviles es sencilla: saben producir grandes cantidades de componentes de forma rápida, automatizada y con costos controlados. Eso es justo lo que la industria militar necesita después de comprobar en Ucrania el papel decisivo que pueden desempeñar los drones cuando se utilizan en grandes cantidades.

Forvia ya tenía un pie dentro de este sector a través de Hella, su división alemana, que suministra sistemas de iluminación y electrónica para aplicaciones militares y de seguridad. El nuevo acuerdo supone dar un paso más al utilizar directamente capacidad industrial de la compañía para ensamblar drones.

Una estrategia económica y de diversificación

El interés no está únicamente en fabricar un producto nuevo. También existe un motivo económico en un contexto marcado por el hecho de que el mercado europeo no atraviesa su mejor momento. Los proveedores afrontan presión sobre los costos, menor demanda y una competencia cada vez mayor de fabricantes chinos.

Forvia cerró 2025 con unas ventas de 26,200 millones de euros y un margen operativo del 5.6%, aunque también registró unas pérdidas netas de 2,100 millones de euros después de aplicar ajustes extraordinarios relacionados con la transformación de su cartera. La compañía mantiene además un programa para reducir costos y deuda. Este nuevo negocio enfocado en la defensa le ofrece una posibilidad adicional de diversificación.

Como admitió el propio CEO de Forvia, Martin Fischer, la empresa considera que “puede contribuir a reforzar la soberanía y la resiliencia europeas”. En el caso de Valeo, la lógica es todavía más evidente: la compañía reutiliza tecnologías procedentes de la automoción para fabricar motores eléctricos de drones sin tierras raras pesadas.

Francia acelera su capacidad de producción

El movimiento tiene también una dimensión industrial y estratégica: Francia quiere aumentar rápidamente su capacidad para fabricar drones y está recurriendo a la experiencia de su industria del automóvil para conseguirlo. La clave está en trasladar al sector de defensa métodos propios de la automoción.

Los drones militares se han fabricado tradicionalmente en series pequeñas, mientras que el nuevo modelo busca diseños más sencillos, menos componentes y procesos automatizados que permitan producir grandes cantidades a menor costo. Renault y Thales, por ejemplo, pretenden alcanzar una producción de 1,000 drones Toutatis al mes a partir de 2027. Para ello, la marca está rediseñando el Toutatis para reducir piezas y sustituir componentes impresos en 3D por otros fabricados mediante moldeo por inyección.

Por su parte, Delair y el proveedor alemán Schaeffler preparan otra línea con capacidad para fabricar unos 100 drones diarios. Si todos los proyectos anunciados cumplen sus objetivos, Francia podría acercarse a una capacidad de producción de 60,000 drones al año.

El acuerdo de Forvia encaja precisamente en esta estrategia, ya que la compañía prevé comenzar ensamblando unos 500 drones interceptores al mes y elevar después la producción hasta 1,000 unidades desde principios de 2027, con capacidad para aumentar posteriormente el ritmo de fabricación.

Ventajas para la industria automotriz y de defensa

Para los fabricantes de automóviles, la ventaja está en su propia experiencia industrial: cadenas de montaje, automatización, control de calidad y proveedores capaces de trabajar con grandes volúmenes. Para la industria de defensa, esa capacidad permite pasar de fabricar drones en pequeñas series a producirlos a una escala mucho mayor.

  • Automatización: procesos robotizados que garantizan precisión y rapidez.
  • Economías de escala: reducción de costos unitarios al producir en masa.
  • Cadena de suministro consolidada: proveedores acostumbrados a entregar componentes en plazos ajustados.
  • Control de calidad: estándares exigidos por la industria automotriz, aplicables a la defensa.

Así, las fábricas de automóviles empiezan a asumir una nueva función mientras el sector afronta una profunda transformación y busca vías de negocio adicionales. Este fenómeno no solo ocurre en Francia; otros países europeos observan con interés cómo la reconversión industrial puede servir tanto a objetivos económicos como de seguridad nacional.

El futuro de la producción de drones en Europa

La creciente demanda de drones militares en Europa, impulsada por el conflicto en Ucrania y las tensiones geopolíticas, ha llevado a los gobiernos a buscar soluciones innovadoras. La colaboración entre la industria automotriz y la de defensa representa una de las respuestas más prometedoras. Si los planes se materializan, Europa podría reducir su dependencia de proveedores externos y fortalecer su autonomía estratégica.

Además, esta tendencia podría extenderse a otros sectores, como el de la electromovilidad, donde las sinergias tecnológicas son evidentes. La experiencia en baterías, motores eléctricos y sistemas de control podría transferirse a la fabricación de drones y otros sistemas autónomos.

En definitiva, la industria automotriz europea está demostrando su capacidad de adaptación en un entorno cambiante. Lo que comenzó como una necesidad de diversificación se ha convertido en una oportunidad para contribuir a la seguridad del continente y asegurar la viabilidad de miles de empleos industriales.

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