Un nuevo estudio publicado el 28 de septiembre en la revista The Lancet Oncology revela que aproximadamente 1 de cada 8 casos de cáncer en el mundo se debe a infecciones por virus, bacterias o parásitos. Los investigadores estiman que en 2024 se diagnosticaron alrededor de 2.3 millones de nuevos casos de cáncer atribuibles a infecciones, lo que representa cerca del 12% del total mundial. El hallazgo subraya la importancia de prevenir estas infecciones como una estrategia clave para reducir la carga global de cáncer.
Los cuatro patógenos responsables de la mayoría
El análisis, que mapeó el impacto de 12 patógenos cancerígenos, encontró que solo cuatro de ellos causan aproximadamente el 92% de los cánceres relacionados con infecciones. Estos son:
- Helicobacter pylori: una bacteria que infecta el tracto gastrointestinal y fue responsable de 760,000 casos, principalmente cáncer gástrico.
- Virus del papiloma humano (VPH): causó 750,000 casos, incluyendo cáncer de cuello uterino, pene, garganta y boca.
- Virus de la hepatitis B: responsable de 360,000 casos, en su mayoría cáncer de hígado.
- Virus de Epstein-Barr (VEB): provocó 260,000 casos, relacionados con cánceres de garganta, linfomas y estómago.
Estos datos provienen de la base de datos GLOBOCAN del Observatorio Global de Cáncer, que estima unos 20 millones de nuevos casos de cáncer en 2024. Los investigadores combinaron esa información con datos sobre la prevalencia de infecciones en personas con cánceres específicos para calcular cuántos casos eran atribuibles a cada patógeno.
Prevención: una herramienta subutilizada
A pesar de que existen vacunas eficaces contra el VPH y la hepatitis B, su implementación global es desigual. La Organización Mundial de la Salud reporta que en 2024 solo el 31% de las adolescentes elegibles recibieron al menos una dosis de la vacuna contra el VPH, muy por debajo de la meta del 90%. En países con altas tasas de vacunación, como Australia, Inglaterra y Finlandia, se han observado cero casos de cánceres relacionados con el VPH en adultos jóvenes vacunados antes de los 13 años.
La Dra. Rebecca Perkins, obstetra-ginecóloga de la Universidad de Tufts, señaló que cambiar el esquema de dos dosis a una sola dosis podría facilitar las campañas masivas al reducir costos y evitar seguimientos. Sin embargo, persisten barreras culturales: algunos cuidadores creen que la vacuna no es necesaria o que los niños son demasiado pequeños. “La realidad es que no se puede vacunar demasiado temprano, solo demasiado tarde”, advirtió Perkins.
Desafíos por patógeno
VPH y hepatitis B
Ambos tienen vacunas efectivas, pero su adopción enfrenta obstáculos. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recientemente dejaron de recomendar la vacunación universal contra la hepatitis B al nacer, lo que según expertos podría aumentar las infecciones y los cánceres asociados.
Virus de Epstein-Barr
No existe una vacuna aprobada contra el VEB. La complejidad del virus, que utiliza múltiples proteínas para ingresar a las células y permanece latente de por vida, ha dificultado su desarrollo. Sin embargo, su asociación con enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y el lupus ha impulsado la investigación. “Con el mayor impulso tras la asociación del VEB con la esclerosis múltiple y el lupus, podríamos finalmente tener una vacuna a la vista que no solo prevenga la infección sino que trate los cánceres asociados”, comentó Claire Shannon-Lowe, viróloga tumoral de la Universidad de Birmingham.
Helicobacter pylori
Para esta bacteria, los esfuerzos se centran en pruebas y tratamientos a nivel poblacional para prevenir el cáncer gástrico, mientras que el desarrollo de una vacuna requiere mayor inversión.
Disparidades globales
El estudio revela que los países de ingresos bajos y medios soportan el 77% de la carga de cáncer por infecciones. Por ejemplo, el 81% de los cánceres relacionados con el VPH ocurren en estas regiones. Además, los registros utilizados cubren solo el 19% de la población mundial y apenas el 2% de África, lo que sugiere que la carga real podría ser aún mayor.
El Dr. Prashant Mathur, director del Centro Nacional de Informática y Investigación de Enfermedades de India, quien no participó en el estudio, enfatizó que la prevención es económicamente rentable: “Los estudios demuestran que el retorno de la inversión en prevención del cáncer es mucho mayor que en su tratamiento a largo plazo”.
Conclusión
La investigación refuerza que prevenir infecciones es una de las formas más efectivas de reducir la incidencia del cáncer. Aunque existen herramientas como las vacunas, su alcance global sigue siendo limitado. Los expertos coinciden en que se necesitan esfuerzos coordinados para ampliar el acceso, especialmente en regiones con menos recursos, y continuar la investigación en vacunas contra el VEB y H. pylori. La prevención no solo salva vidas, sino que también alivia la carga económica de los sistemas de salud.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye consejo médico.





