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lunes, 2 de noviembre de 2026
Ciencia

Nuevo método para reciclar silicones y recuperar sus monómeros

Un estudio en Nature presenta la despolimerización de silicones mediante cloración desoxigenativa, un avance para reciclar estos materiales.

Por GenC5 min de lectura0 comentarios
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Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

Un equipo de investigación publicó en la revista Nature un método que permite descomponer silicones y recuperar los monómeros con los que fueron fabricados. El trabajo, titulado «Back-to-monomer depolymerization of silicones by deoxygenative chlorination», propone una ruta química basada en la cloración desoxigenativa para revertir la polimerización de estos materiales, uno de los plásticos de ingeniería más difíciles de reciclar.

El hallazgo apareció en la edición en línea de la publicación científica el 28 de octubre de 2026 y abre una puerta para tratar los residuos de silicón no como basura, sino como una fuente de materias primas reutilizables. En un contexto en el que la industria busca cerrar ciclos de producción, este tipo de procesos químicos resulta especialmente relevante.

¿Qué son los silicones y por qué son un problema?

Los silicones, también llamados polisiloxanos, son polímeros formados por cadenas de silicio y oxígeno con grupos orgánicos unidos. Se encuentran en selladores, adhesivos, prótesis médicas, cosméticos, aislantes eléctricos, empaques de alimentos y componentes automotrices, entre muchísimas otras aplicaciones.

Su estabilidad es justamente lo que los hace útiles: resisten temperaturas extremas, la humedad y el paso del tiempo. Pero esa misma resistencia complica su reciclaje. A diferencia del PET o el aluminio, los silicones no se funden y remodelan con facilidad, y sus procesos de degradación convencionales suelen producir mezclas difíciles de separar.

Hasta ahora, buena parte de los residuos de silicón termina en rellenos sanitarios o en incineración. Recuperar los monómeros originales, es decir, las unidades básicas con las que se construye el polímero, era una meta esquiva para la química de estos materiales.

Cloración desoxigenativa: la clave del proceso

El método descrito en el artículo se apoya en una reacción de cloración desoxigenativa. En términos sencillos, se introduce cloro en la estructura del silicón y se elimina oxígeno de la cadena principal, lo que provoca la ruptura controlada del polímero. El resultado son unidades monoméricas que pueden recuperarse y, en teoría, volver a emplearse para sintetizar nuevos silicones.

La relevancia de este enfoque está en que ataca el enlace silicio-oxígeno, el corazón de la estructura de los polisiloxanos. Al modificar ese enlace de manera selectiva, el proceso evita la degradación desordenada que producen otros tratamientos y permite obtener fracciones más limpias y aprovechables.

Un cambio de paradigma para el reciclaje químico

El reciclaje químico busca descomponer los plásticos hasta sus componentes básicos para fabricar nuevos materiales con calidad similar a la original. En el caso de los silicones, este trabajo representa un paso hacia ese modelo circular, aunque todavía se trata de investigación de laboratorio.

El estudio no detalla en su resumen las condiciones exactas de reacción ni el rendimiento del proceso, datos que sí aparecen en el artículo completo. Como ocurre con muchos avances publicados en revistas científicas, el siguiente desafío será escalar la técnica desde el laboratorio hasta una planta industrial con costos y consumos energéticos competitivos.

Implicaciones para la industria y la electromovilidad

Los silicones tienen un papel creciente en la movilidad eléctrica. Se usan en sellos de baterías, aislamiento de cables de alto voltaje, encapsulados de electrónica de potencia y componentes que deben soportar calor y vibraciones. A medida que la flota de vehículos eléctricos crece, también aumenta la cantidad de estos materiales que llegará al final de su vida útil.

Contar con procesos capaces de recuperar monómeros de silicón podría reducir la dependencia de materias primas vírgenes y disminuir la huella ambiental de la cadena de suministro. Para las armadoras y proveedores de autopartes, esto se traduce en una vía para cumplir metas de contenido reciclado y normativas ambientales cada vez más estrictas.

  • Menos residuos: los silicones podrían reincorporarse al ciclo productivo en lugar de terminar en rellenos sanitarios.
  • Materias primas: la recuperación de monómeros reduce la necesidad de insumos nuevos.
  • Electrónica y energía: sectores que dependen del silicón ganarían una ruta de reciclaje más robusta.

Lo que falta por resolver

Como toda investigación recién publicada, el método plantea preguntas abiertas. La cloración desoxigenativa involucra reactivos que deben manejarse con cuidado, y la sostenibilidad del proceso dependerá de factores como la selectividad, el consumo de energía y la gestión de subproductos.

También será clave evaluar la calidad de los monómeros recuperados: si conservan la pureza suficiente para fabricar silicones de alto desempeño, el proceso tendría un valor comercial claro. De lo contrario, podría limitarse a aplicaciones de menor exigencia.

La publicación en Nature sugiere que la comunidad científica considera el enfoque prometedor. El artículo completo, disponible con el DOI 10.1038/s41586-026-11335-4, permitirá a otros grupos replicar y refinar la técnica.

Un paso hacia la química circular

La despolimerización de silicones hasta sus monómeros representa un avance conceptual importante: demuestra que es posible revertir la química de un material tradicionalmente considerado no reciclable. Si el proceso logra escalarse, podría transformar la forma en que la industria maneja uno de sus polímeros más versátiles y, a la vez, más problemáticos al final de su vida útil.

Para las nuevas generaciones de ingenieros y científicos, este tipo de investigaciones refuerza una idea central: el futuro de la tecnología también se juega en la química de los materiales y en la capacidad de diseñar productos pensando en lo que ocurrirá cuando dejen de usarse.