Durante décadas, la Fórmula 1 fue un deporte seguido por especialistas. Había que entender de algún tema específico: autos, motores, neumáticos, aerodinámica, estrategias o reglamento. Era un espectáculo fascinante, pero también difícil de descifrar para quienes estaban afuera de ese mundo. Así lo plantea Jorge Teyssandier, SVP de Tecnología en Globant, en una columna en la que analiza cómo la categoría pasó de ser un deporte de nicho a un fenómeno global.
De acuerdo con el texto, algo cambió de manera evidente. En 2025 la Fórmula 1 alcanzó los 827 millones de seguidores en todo el mundo, un crecimiento del 12% en apenas un año y del 63% desde 2018. Además, el público se volvió más joven y diverso: el 43% de los fans tiene menos de 35 años y el 42% son mujeres.
La tendencia también se refleja en los circuitos. En 2023, 6 millones de personas asistieron a alguna carrera; en 2024, el número subió a 6,5 millones, un 9% más que el año anterior; y en 2025 llegó al récord de 6,7 millones, con 19 de las 24 fechas completamente agotadas. En 2026, solo durante la primera mitad del campeonato, ya pasaron por los circuitos 3,7 millones de fanáticos, un 6% más que en las mismas carreras de 2025, mientras que 11 eventos consecutivos alcanzaron el sold out.
Nada de esto es casualidad, señala Teyssandier. La categoría entendió que para crecer no alcanzaba con mejorar los autos o hacer competencias más atractivas. También tenía que cambiar la manera en que las personas se acercaban al deporte. Primero llegó la serie Drive to Survive, que humanizó a los pilotos, dio a conocer a los jefes de los equipos y develó las estrategias y rivalidades como una historia que podía entenderse aun sin conocer demasiado de automovilismo. Después llegó F1: The Movie, que llevó ese universo todavía más lejos y lo instaló en la cultura popular.
En paralelo, la tecnología comenzó a transformar aquello que sucede durante una competencia. En 2025, el Team Content Delivery System de Globant permitió que los diez equipos recibieran video y datos sincronizados, reduciendo la latencia de 12 segundos a menos de 5 y brindando a ingenieros información para tomar decisiones en fracciones de segundo.
Para 2026, la competitividad dentro de los circuitos se potenció con las nuevas regulaciones: la participación eléctrica aumentó de 120 kW a 350 kW, mientras que los autos comenzaron a utilizar combustibles avanzados 100% sostenibles. A partir de esta modificación, los pilotos tienen que decidir cuándo recuperar, guardar o utilizar esa energía. Como si fuera poco, el Overtake Mode permite que el auto que está a menos de un segundo del que tiene por delante disponga de energía eléctrica adicional para intentar adelantar. Una combinación que, de acuerdo con el análisis, genera un nuevo escenario de competencia.

