Saltar al contenido
lunes, 2 de noviembre de 2026
formula1

Antonelli llora al ganar el título en México

Andrea Kimi Antonelli se coronó campeón mundial de F1 en el GP de México y reveló que lloró en la última vuelta: perdió dos segundos por las lágrimas.

Por GenC6 min de lectura0 comentarios
Compartir
Cortesía
Cortesía

Andrea Kimi Antonelli ya estaba llorando antes de cruzar la bandera a cuadros que le dio el campeonato mundial de Fórmula 1. El piloto de Mercedes terminó tercero en el Gran Premio de México y aseguró el título en su segunda temporada como corredor de la máxima categoría, un logro que lo convierte en el campeón más joven en la historia de la F1, apenas cinco años después de pasar de los karts a los monoplazas.

La emoción fue tanta que el italiano de 20 años apenas podía ver la pista en el último giro. Según sus propias palabras, perdió alrededor de 1.8 segundos frente a los punteros en esa vuelta final porque las lágrimas le nublaban la vista. “Perdí probablemente dos segundos porque ya estaba llorando, básicamente”, confesó Antonelli. “No podía ver claramente hacia adelante. De alguna manera podía ver dos Ferrari con las lágrimas. Así que fue muy especial”.

Para el público de México y Latinoamérica, la escena tiene un valor doble: el circuito capitalino fue el escenario donde se selló una de las coronas más precoces de la historia del automovilismo, y el propio protagonista admitió que la presión y la emoción lo desbordaron en un fin de semana que no había sido sencillo.

Un título cantado que igual pesó

El desenlace del campeonato estaba prácticamente decidido antes de que arrancara el fin de semana. A Antonelli le bastaba con sumar apenas dos puntos para asegurar la corona, incluso si su rival más cercano ganaba todas las rondas restantes. Aun así, el piloto de Mercedes sintió el peso de la expectativa durante los días previos a la carrera.

“Sabía que estaba muy cerca. Sin embargo, todavía necesitaba hacer el trabajo y, por supuesto, uno quiere hacer una buena carrera. Quieres tener un buen rendimiento, así que ese era el objetivo”, explicó. “Pero tampoco ha sido el fin de semana más fácil. Físicamente no he estado en la mejor forma, y además ayer tuvimos una mala ejecución en la clasificación, y las emociones estaban un poco altas en general”.

El joven campeón reconoció que la combinación de cansancio, errores del sábado y la cercanía del título generó un cóctel emocional difícil de manejar. “Pero estoy muy feliz de que hoy hicimos una carrera fuerte y muy feliz de haber logrado terminar el trabajo. Ahora quedan algunas carreras y vamos a disfrutar todo el camino e intentar terminar de la mejor manera”.

De la cautela al riesgo calculado

La carrera en el Autódromo Hermanos Rodríguez tuvo varios matices para Antonelli. En la salida inicial fue prudente y cedió una posición ante Max Verstappen, quien a la postre se llevaría la victoria, en el camino hacia la primera curva. El italiano admitió que jugó demasiado sobre seguro en ese primer momento.

Sin embargo, tras un periodo de bandera roja que neutralizó la prueba, decidió cambiar de mentalidad. “Luego, con la bandera roja, todo volvió a cero. Y en ese momento pensé: ‘¿Sabes qué? Voy a arriesgar más'”. Esa decisión le permitió ganar algunas posiciones y protagonizar un adelantamiento clave sobre Charles Leclerc que resultó crucial para subir al podio.

“Tuve la oportunidad de ganar algunos lugares, y ese movimiento sobre Charles fue crucial para llegar al podio. Intenté hasta el final mantenerme cerca, y fue muy divertido el último tramo, porque creo que los tres estábamos en dos segundos y todos empujábamos. Por supuesto, era difícil adelantar, pero fue de alta intensidad y divertido”, relató.

La última vuelta: emoción y prudencia

El cierre de la carrera fue un torbellino de sensaciones. Antonelli, consciente de que el título ya estaba asegurado, tomó una decisión pragmática en el último giro: bajó el ritmo porque no podía ver la pista con claridad. “Entonces, en la última vuelta, simplemente aflojé porque no podía ver la pista. Me estaba emocionando y dije: ‘Voy a aflojar porque si no, me estrello aquí’. Así que fue bueno poder llevarlo a casa”, contó.

Ese gesto de autoconservación no le costó el campeonato, pero sí explica por qué perdió casi dos segundos en el giro final. Para un piloto que ha construido su carrera sobre la precisión y la agresividad controlada, reconocer que las lágrimas le impidieron ver con claridad es una muestra de la carga emocional que implica coronarse en la élite del automovilismo.

El campeón más joven de la historia

Con este título, Antonelli inscribe su nombre en los libros de récords de la Fórmula 1. A sus 20 años, supera a los campeones más precoces que lo precedieron y confirma el salto generacional que vive la categoría. Su trayectoria, que lo llevó de los karts a los monoplazas en solo cinco años, es un reflejo de la velocidad con la que las nuevas generaciones escalan en el deporte motor.

“Muchos recuerdos pasaron por mi mente en ese momento”, dijo sobre la vuelta final. “Todos los recuerdos desde el karting hasta aquí. Fue una última vuelta muy especial, y definitivamente cuando crucé la línea lo solté todo, porque era simplemente alcanzar uno de mis sueños más grandes. Fue muy especial”.

La imagen de Antonelli llorando a bordo del Mercedes mientras cruzaba la meta en México quedará como uno de los momentos icónicos de la temporada y como un recordatorio de que, detrás del casco y la tecnología, hay un ser humano de 20 años cumpliendo el sueño de su vida.

Lo que viene para el nuevo campeón

Con el título asegurado, Antonelli afronta las últimas carreras de la temporada con una perspectiva distinta. “Ahora quedan algunas carreras y vamos a disfrutar todo el camino e intentar terminar de la mejor manera”, señaló. Para Mercedes, el campeonato representa la consolidación de una apuesta por el talento joven que ha rendido frutos en tiempo récord.

La temporada 2026 de Fórmula 1 continúa con varias fechas por disputar, y aunque el campeonato ya tiene dueño, la atención se centrará en ver cómo el nuevo monarca gestiona la presión de ser el campeón más joven de la historia y en qué medida su equipo puede capitalizar el impulso para el futuro.

Por lo pronto, el recuerdo de un piloto de 20 años llorando en la última vuelta del Gran Premio de México, perdiendo casi dos segundos por las lágrimas pero ganando un título mundial, será una de las historias más comentadas del año en el deporte motor.

Te puede interesar