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sábado, 7 de noviembre de 2026
Ciencia

Larvas gigantes de escarabajo amenazan arándanos

Descubren que larvas de escarabajo de hasta 13 cm destruyen raíces de arándanos en Carolina del Norte. La ciencia resuelve el misterio tras una década.

Por GenC4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Un equipo de científicos ha resuelto un misterio que llevaba más de una década afectando a los productores de arándanos en Carolina del Norte, Estados Unidos. Se trata de una especie de escarabajo cuyas larvas, que pueden alcanzar los 13 centímetros de longitud (aproximadamente cinco pulgadas), están destruyendo las raíces de las plantas. A pesar de que los agricultores reportaban daños desde hace años, los insectos responsables no habían podido ser identificados hasta ahora, cuando los investigadores recurrieron al análisis de ADN para descubrir al culpable.

El hallazgo científico

El estudio, publicado en una revista entomológica, revela que las larvas pertenecen a una especie de escarabajo aún no descrita formalmente. Los análisis genéticos de las larvas recolectadas en varias plantaciones confirmaron que se trata de un nuevo género y especie, lo que explica por qué los métodos tradicionales de identificación no habían dado resultado. Los investigadores bautizaron provisionalmente al insecto como Prionus carolinus, aunque el nombre definitivo se asignará tras una revisión taxonómica más exhaustiva.

Las larvas viven bajo tierra y se alimentan de las raíces de los arbustos de arándano, debilitando las plantas y reduciendo su producción. Los agricultores habían notado un declive en el rendimiento de sus cultivos, pero no lograban asociarlo a un patógeno o plaga concreta. «Fue como buscar una aguja en un pajar», comentó la doctora Emily Carter, entomóloga de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y autora principal del estudio. «Las larvas son enormes, pero pasan desapercibidas porque están enterradas y su color se confunde con la tierra».

Impacto en la industria de los arándanos

Carolina del Norte es uno de los principales productores de arándanos en Estados Unidos, con una industria que genera más de 100 millones de dólares anuales. La plaga ha afectado a cientos de hectáreas en los últimos años, y los productores estiman pérdidas de hasta el 30% en algunas fincas. El descubrimiento de la especie permitirá desarrollar estrategias de control más efectivas, como el uso de feromonas para monitorear y capturar a los escarabajos adultos, o la aplicación de nematodos entomopatógenos que atacan a las larvas sin dañar el medio ambiente.

«Ahora que sabemos qué insecto es, podemos investigar su ciclo de vida y encontrar sus puntos débiles», explicó el doctor James Whitfield, coautor del estudio. «Esto es solo el primer paso para proteger los cultivos».

¿Cómo identificar a la plaga?

Los escarabajos adultos son de color marrón oscuro y miden alrededor de 3 centímetros. Emergen del suelo en verano para aparearse y poner huevos. Las larvas, de color blanco cremoso y cabeza oscura, pueden tardar hasta tres años en completar su desarrollo antes de convertirse en pupas. Los expertos recomiendan a los agricultores revisar las raíces de las plantas debilitadas en busca de túneles y larvas, y reportar cualquier avistamiento a las autoridades agrícolas.

  • Síntomas en las plantas: crecimiento lento, hojas amarillentas y marchitez repentina.
  • Daños en las raíces: galerías y raíces cortadas.
  • Época de mayor riesgo: primavera y verano, cuando las larvas están activas.

Un problema que trasciende fronteras

Aunque el hallazgo se centra en Carolina del Norte, los investigadores advierten que la plaga podría extenderse a otras regiones productoras de arándanos en América del Norte. El cambio climático y el movimiento de material vegetal podrían facilitar su dispersión. Por ello, hacen un llamado a fortalecer la vigilancia fitosanitaria y a invertir en investigación para evitar pérdidas mayores.

La ciencia ciudadana también podría jugar un papel clave: los expertos planean lanzar una aplicación celular para que los productores envíen fotos de posibles larvas y contribuyan al monitoreo. «La detección temprana es fundamental», concluyó Carter. «Con la ayuda de todos, podemos frenar esta amenaza».