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Ciencia

Murciélagos surgieron en Europa hace 65 millones de años

Un nuevo estudio liderado por la Universidad de St Andrews ha revolucionado nuestra comprensión sobre el origen de los murciélagos. Al combinar el análisis más grande realizado hasta ahora de genomas y fósiles de estos animales, los investigadores han determinado que los murciélagos probablemente surgieron en Europa hace aproximadamente 65 millones de años, justo después de la extinción de los dinosaurios, y desde allí se dispersaron por todos los continentes.

Un estudio sin precedentes

La investigación, publicada en una prestigiosa revista científica, integra datos genómicos de cientos de especies de murciélagos con el registro fósil conocido. Este enfoque combinado permitió reconstruir con mayor precisión el árbol evolutivo de los quirópteros y rastrear su origen geográfico.

Hasta ahora, existían diversas hipótesis sobre dónde habían aparecido los primeros murciélagos. Algunos científicos sugerían que provenían de América del Norte, otros de Asia o incluso de Gondwana, el antiguo supercontinente del sur. Sin embargo, la nueva evidencia apunta firmemente a Europa como cuna de este diverso grupo de mamíferos voladores.

El contexto geológico: la era de los mamíferos

Hace 65 millones de años, la Tierra atravesaba el límite Cretácico-Paleógeno. La caída de un asteroide provocó la extinción masiva que acabó con los dinosaurios no avianos y liberó innumerables nichos ecológicos. Los mamíferos, que hasta entonces eran en su mayoría pequeños y nocturnos, comenzaron a diversificarse rápidamente.

En ese escenario, Europa era un archipiélago de islas situado en latitudes tropicales, con un clima cálido y húmedo. Los antepasados de los murciélagos encontraron allí un ambiente propicio para desarrollar el vuelo y la ecolocalización, adaptaciones que les permitieron explotar recursos nocturnos y conquistar los cielos.

Evidencia fósil y genética

Los fósiles más antiguos de murciélagos se han encontrado en Europa, en yacimientos como Messel (Alemania) y Quercy (Francia), con una antigüedad de entre 50 y 45 millones de años. Aunque estos fósiles no son los primeros, sí muestran una diversidad ya notable, lo que sugiere que el grupo llevaba tiempo evolucionando en la región.

El análisis genómico, por su parte, utilizó técnicas de reloj molecular para estimar las fechas de divergencia entre las principales familias de murciélagos. Los resultados coinciden con el registro fósil y sitúan el ancestro común más reciente en Europa occidental hace unos 65 millones de años.

Implicaciones para la evolución

Este hallazgo no solo reescribe la historia de los murciélagos, sino que también aporta pistas sobre cómo los mamíferos se recuperaron tras la extinción masiva. La rápida diversificación de los murciélagos en Europa sugiere que las islas europeas actuaron como un laboratorio evolutivo, donde las poblaciones quedaron aisladas y desarrollaron adaptaciones únicas.

Además, el estudio refuerza la idea de que la dispersión posterior de los murciélagos hacia otros continentes ocurrió en múltiples oleadas, aprovechando puentes terrestres y eventos de dispersión oceánica. Hoy en día, los murciélagos representan aproximadamente el 20% de todas las especies de mamíferos, un éxito evolutivo sin parangón.

Un futuro incierto

A pesar de su increíble historia evolutiva, los murciélagos enfrentan amenazas sin precedentes. La destrucción de hábitats, el cambio climático y enfermedades como el síndrome de la nariz blanca han diezmado poblaciones en todo el mundo. Comprender su origen y diversificación es crucial para diseñar estrategias de conservación efectivas.

Los autores del estudio hacen un llamado a proteger los ecosistemas europeos que fueron clave en la evolución de estos animales. Las cuevas y bosques de regiones como los Cárpatos o los Balcanes aún albergan colonias importantes que podrían contener información valiosa sobre el pasado y el futuro de los murciélagos.

Conclusión

La investigación de la Universidad de St Andrews representa un hito en el estudio de la evolución de los murciélagos. Al unir genómica y paleontología, hemos podido reconstruir un capítulo fundamental de la historia de la vida en la Tierra. Hace 65 millones de años, en las cálidas islas de Europa, comenzó la saga de los únicos mamíferos capaces de volar. Hoy, esa saga continúa, pero depende de nosotros asegurar su futuro.

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