La NASA presentó una serie de adjudicaciones y actualizaciones de misiones para expandir las capacidades de exploración, ciencia e infraestructura de su programa Moon Base (Base Lunar). El anuncio se realizó en la exposición aeroespacial MAX POWER, en el Centro Espacial Kennedy de Florida, y marca un paso decisivo hacia una presencia sostenida en el Polo Sur lunar.
Las inversiones abarcan desde entregas robóticas comerciales hasta un rover de propulsión nuclear llamado PROMISE, pasando por servicios de lanzamiento y transferencia orbital, así como infraestructura de superficie. La agencia trabaja con la industria estadounidense para establecer una presencia a largo plazo en la Luna.
Una campaña construida misión por misión
“Estamos construyendo la Base Lunar misión por misión”, afirmó el administrador de la NASA, Jared Isaacman. “Los anuncios de hoy amplían casi todas las partes de esa campaña, usando el manual que llevó a la NASA a través de sus mejores épocas: volar seguido, aprender, aplicar esas lecciones y ser más capaces con cada misión. Cuando nuestros astronautas regresen a la Luna, llegarán con los primeros elementos de la Base Lunar ya esperándolos en la superficie”.
Por su parte, Carlos García-Galán, gerente del programa Moon Base, destacó los avances logrados: “En los ocho meses desde Ignition, hemos logrado avances increíbles en la consecución de lo casi imposible: establecer un puesto avanzado permanente en la superficie lunar. Hemos consolidado numerosos esfuerzos en un programa simplificado, evolucionando nuestra arquitectura de exploración humana hacia una campaña iterativa y sostenida para el desarrollo e implementación de tecnología para la Base Lunar. Lo más importante es que hemos tomado acción, adjudicando nuevos contratos y forjando nuevas alianzas para acelerar el desarrollo”.
Más empresas para entregas lunares
Para fortalecer la red de módulos de aterrizaje de carga necesaria para la Base Lunar, la NASA seleccionó a ocho empresas para la siguiente fase de su iniciativa CLPS (Commercial Lunar Payload Services). Estas compañías podrán competir por futuras misiones de entrega en la superficie lunar bajo el nuevo contrato CLPS 2.
El marco CLPS 2 es un contrato maestro de 10 años, con múltiples adjudicaciones y de cantidad indefinida, con un valor máximo combinado de 10,000 millones de dólares. Las empresas seleccionadas se encargarán de gestionar, construir y operar los módulos de aterrizaje que transportarán cargas científicas, tecnológicas y de infraestructura de la NASA a la Luna.
Además, la NASA aumentó el valor del contrato CLPS 1.0 actual de 2,600 a 4,200 millones de dólares para apoyar los objetivos iniciales de la Fase Uno de la Base Lunar. El contrato original se mantendrá vigente hasta noviembre de 2028, con un período adicional de cinco años para completar las entregas adjudicadas hasta noviembre de 2033.
PROMISE: un rover nuclear para el Polo Sur
La NASA también anunció que avanza en el desarrollo de PROMISE (Polar Rover for Observation, Mapping, and In-Situ Exploration), un vehículo de seis ruedas que llevará instrumentos científicos y demostraciones tecnológicas al Polo Sur lunar. Su misión será caracterizar la superficie y el subsuelo, evaluar el potencial de recursos y proporcionar datos para seleccionar sitios de aterrizaje y planificar futuras actividades de infraestructura y exploración.
Gracias a su propulsión nuclear, PROMISE podrá operar durante las largas noches lunares y dentro de regiones permanentemente sombreadas donde se cree que hay hielo, un recurso crucial para una presencia humana sostenida. El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California, una división de Caltech, gestionará la misión y construirá el rover a partir de componentes de vuelo de repuesto y modelos de prueba de ingeniería de los rovers marcianos Curiosity y Perseverance.
El uso de hardware, software y enfoques operativos probados en Marte reduce significativamente los costos y permite integrar y probar el complejo rover PROMISE en menos tiempo. La NASA evaluó la compatibilidad del hardware con el entorno lunar y determinó que puede tolerar las duras condiciones cerca del Polo Sur.
PROMISE llevará un taladro para extraer regolito (polvo lunar) y caracterizar el hielo y otros recursos hasta aproximadamente un metro bajo la superficie, espectrómetros para analizar la composición química del material superficial, sensores de temperatura y radiación, y cámaras de luz visible. También demostrará un sistema informático de próxima generación tolerante a la radiación (High Performance Spaceflight Computing de la NASA) y sensores y algoritmos de autonomía avanzada.
La NASA tiene como objetivo lanzar PROMISE a finales de 2028 y planea una misión de 18 meses para el rover. La agencia adjudicó a Blue Origin un contrato base de 94 millones de dólares, con un período de opción por 140 millones adicionales según el desempeño, para entregar PROMISE al Polo Sur lunar. Esta adjudicación amplía la orden de trabajo otorgada en mayo de 2026 para entregar dos vehículos de terreno lunar. Blue Origin utilizará su módulo de aterrizaje Mark 1 para entregar y desplegar el rover como parte de la primera fase de la Base Lunar.
Lanzamientos y transporte orbital
La entrega de infraestructura para la Base Lunar requerirá una red de transporte robusta entre la Tierra y la Luna. Los Vehículos de Transferencia Orbital (OTV, por sus siglas en inglés) funcionan como camiones de carga de larga distancia, transportando grandes cargas a través del espacio. Los módulos de aterrizaje lunar se encargan de la entrega final, llevando suministros, equipos e infraestructura de manera segura a la superficie.
Para demostrar esas capacidades, la NASA adjudicó seis órdenes de trabajo como parte de su contrato de servicios de lanzamiento VADR (Venture-Class Acquisition of Dedicated and Rideshare). Las adjudicaciones fueron para Arrow Science and Technology, Blue Origin e Impulse Space para integrar y transportar carga de la Base Lunar.
Se contemplan tres tipos de misiones que darán flexibilidad a la NASA para volar demostraciones científicas y tecnológicas cuando estén listas:
- Misiones para reducir riesgos del vuelo espacial humano de larga duración: verificarán que los métodos de comunicación y navegación funcionen correctamente durante el trayecto de la órbita terrestre a la Luna, y la capacidad de los OTV para apoyar la entrega de un módulo de aterrizaje CLPS a la órbita deseada. Incluirán la nave CAPSTONE 02 para probar maniobras de proximidad, navegación y comunicaciones alrededor de la Luna.
- Misiones de preparación del Polo Sur: enviarán un grupo de drones de alta movilidad para inspeccionar la superficie antes de la llegada de los astronautas, permitiendo misiones humanas más seguras e informadas y demostrando capacidades robóticas avanzadas. Incluirán los drones MoonFall de la NASA, diseñados para explorar áreas fuera del alcance de los rovers tradicionales, así como la entrega de activos adicionales para la Fase Uno.
- Misiones de prueba de navegación y operaciones en órbitas cislunares: demostrarán capacidades comerciales de transferencia orbital para aumentar la cantidad de carga que futuros módulos de aterrizaje puedan entregar a la superficie lunar.
Las órdenes de trabajo tienen un valor combinado de aproximadamente 1,300 millones de dólares y se enmarcan en el contrato VADR de cantidad indefinida a 10 años, con un valor máximo total de 5,000 millones de dólares. Estos contratos son gestionados por la Oficina del Programa de Servicios de Lanzamiento de la NASA en el Centro Espacial Kennedy, como parte del Programa de Acceso Comercial al Espacio.
Al adquirir múltiples servicios de lanzamiento y transporte espacial juntos, la NASA brinda a la industria un conjunto más predecible de oportunidades de misión y obtiene acceso a una gama más amplia de capacidades comerciales para la futura exploración lunar. Algunas misiones se lanzarán a bordo de los cohetes New Glenn de Blue Origin, Terran R de Relativity Space y Falcon 9 de SpaceX. Las naves de transporte espacial para estas misiones serán proporcionadas por Blue Origin, Firefly Aerospace, Impulse Space y Quantum Space.
Complementando esas demostraciones, la NASA seleccionó a SpaceX para la Demostración de Despliegue de Comunicaciones Cislunares bajo un contrato logístico lunar existente. A través de una orden de trabajo de Misión de Entrega Especializada, SpaceX lanzará satélites de comunicaciones a bordo de una Starship a espacio cislunar en 2028. La demostración ayudará a informar el desarrollo de futuras redes de comunicaciones lunares que mantengan conectados a astronautas, controladores de misión y la Base Lunar.
Infraestructura en la superficie lunar
Para ampliar las capacidades de infraestructura en la superficie lunar, la NASA planea adquirir componentes comerciales para una Mini-Torre de Comunicaciones y Energía Solar (miniCAST), que incluye paneles solares, baterías y hardware de transferencia inalámbrica de energía. La agencia adjudicó a Honeybee Robotics (una empresa de Blue Origin) la capacidad de almacenamiento de energía, a Redwire la generación de energía y a Yank Technologies, Inc. la transferencia inalámbrica de energía para apoyar el miniCAST.
El miniCAST combinará capacidades de energía y comunicaciones para apoyar las futuras actividades de la Base Lunar. Los ingenieros del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA en Huntsville, Alabama, ensamblarán y probarán los sistemas antes de que sean entregados a la superficie lunar. La NASA espera que el trabajo comience en unos meses, y el esfuerzo inicial involucrará componentes en lugar de un sistema integrado importante. La agencia también planea una solicitud separada para sistemas de energía totalmente integrados, que se anticipa para principios de 2027.
La NASA tiene la intención de emitir una convocatoria dirigida bajo su solicitud NextSTEP-3 B (Next Space Technologies for Exploration Partnerships) para ayudar a cerrar brechas de datos prioritarias para el desarrollo de la Base Lunar. Este esfuerzo ayudará a la NASA a recopilar información necesaria para planificar futuras misiones, reducir riesgos y apoyar tecnologías e infraestructura para operaciones sostenidas en el Polo Sur lunar. El trabajo podría incluir misiones de naves espaciales pequeñas, cargas útiles en futuros vuelos de la Base Lunar o la compra de datos recopilados por socios comerciales.
Como parte de una nueva era de innovación y exploración, la NASA enviará astronautas de Artemis en misiones cada vez más difíciles al Polo Sur lunar para explorar más de la Luna que nunca. Además de proporcionar beneficios económicos y avanzar en el descubrimiento científico, la NASA establecerá una presencia humana duradera en la superficie lunar y construirá sobre esta base para la primera misión tripulada a Marte.

