En el mundo del automovilismo, hay creaciones que dividen opiniones. La más reciente obra del tuner estadounidense S Klub LA es una de ellas: han transformado un McLaren 750S en una réplica del legendario Mercedes-Benz CLK GTR. La develación ocurrió en el SEMA Show, el evento de autos modificados más importante del mundo, y no ha dejado a nadie indiferente.
Un homenaje con ADN británico
A simple vista, el vehículo evoca al superdeportivo alemán de los años 90: proporciones similares, pasos de rueda ensanchados y una presencia imponente en el asfalto. Sin embargo, debajo de esa carrocería se esconde un McLaren 750S, un auto británico con motor V8 biturbo y un chasis completamente distinto. La transformación fue realizada por S Klub LA, un taller que ya había llamado la atención hace un par de años con una versión speedster del Mercedes-Benz SLR McLaren.
¿Por qué modificar un McLaren para que parezca un Mercedes? La respuesta es sencilla: los CLK GTR originales son piezas de colección cuyo valor supera los 10 millones de dólares. Alterar uno auténtico sería un crimen para los puristas. En cambio, partir de un 750S permite jugar con la estética sin remordimientos. Aun así, muchos considerarán esta mutación como un sacrilegio automotriz.
Detalles exteriores: el disfraz perfecto (casi)
El trabajo de carrocería es extenso. Casi todos los paneles exteriores del 750S fueron reemplazados para lograr el look del CLK GTR. Del frontal, destacan:
- Cuatro faros redondos, como los del Mercedes original.
- Una parrilla negra y elegante.
- Un parachoques bajo con spoiler inferior en negro.
- Salpicaderas delanteras anchas y rines blancos inspirados en los discos aerodinámicos.
Desde el parabrisas hacia atrás, la base del McLaren se hace evidente. El techo es idéntico al de un 750S de serie, y las puertas conservan sus formas originales, más fluidas y amplias que las del CLK GTR. Esto genera un contraste que delata el origen híbrido del proyecto. Los paneles traseros también son los del McLaren, aunque con ensanchamientos para lograr el efecto widebody.
La zaga es quizás la parte más lograda: se diseñó una nueva cola con calaveras inspiradas en el CLK, un spoiler de labio y un alerón fijo de fibra de carbono. Además, se añadió un difusor de carbono salvaje. Eso sí, no se intentó replicar los escapes del original; se conservaron los cuatro escapes centrales del McLaren, ahora con puntas cromadas.
Interior: lujo personalizado
El habitáculo mantiene la distribución original del 750S, ya que recrear el interior del CLK GTR habría sido extremadamente laborioso y costoso. Sin embargo, S Klub LA añadió toques personalizados: piel roja en el asiento del conductor, el volante, el tablero y los paneles de las puertas, mientras que el lado del pasajero está tapizado en piel blanca acolchada. Un contraste audaz que refuerza el carácter único de esta creación.
¿Sacrilegio o genialidad?
La pregunta queda abierta. Para los amantes de la originalidad, modificar un McLaren 750S para imitar un Mercedes es una herejía. Pero para quienes valoran la creatividad y el arte de la personalización, esta réplica representa un ejercicio de admiración hacia uno de los autos más icónicos de la historia. Al final, el SEMA Show es precisamente el escenario para estos experimentos.
Lo cierto es que esta creación no pasa desapercibida. Y en un mundo donde los superdeportivos originales son inalcanzables para la mayoría, contar con una réplica que captura la esencia del CLK GTR sobre una base moderna y potente es, cuanto menos, una idea atractiva. Eso sí, los puristas probablemente preferirían ver un Pontiac Fiero disfrazado de Ferrari antes que esto. Pero como dicen, para gustos, colores.

