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viernes, 30 de octubre de 2026
Autos

Plazas PMR mal diseñadas: un obstáculo para la movilidad

Luis, con 66% de discapacidad, denuncia que las plazas para personas con movilidad reducida en supermercados no cumplen la ley y son solo decoración.

Por GenC4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Luis tiene 52 años y desde los 30 vive con artritis reumatoide, una condición que afecta sus rodillas, caderas y manos, y que le ha dejado un 66% de discapacidad. Para él, algo tan cotidiano como ir al supermercado se convierte en una odisea cuando las plazas de estacionamiento reservadas para personas con movilidad reducida (PMR) no están bien diseñadas. En el supermercado donde compra habitualmente, las dos plazas PMR no son más anchas que el resto y carecen de la zona lateral de aproximación que exige la ley. “Si alguien aparca en la plaza contigua, me quedo atrapado dentro del auto”, denuncia.

Su testimonio, recogido por el medio Tododisca, pone el foco en un problema que va más allá de la falta de civismo de algunos conductores: la incorrecta habilitación de estas plazas en aparcamientos de establecimientos comerciales. “Hay dos plazas con el símbolo de la silla de ruedas pintado en el suelo, pero tienen el mismo ancho que las de al lado y no tienen la franja rayada”, explica Luis.

La importancia de la zona de aproximación y transferencia

Para entrar y salir del auto, Luis necesita abrir por completo la puerta del conductor y apoyarse con los antebrazos sobre el asiento. Por eso requiere espacio suficiente a un lado. La franja rayada a la que se refiere es la denominada zona de aproximación y transferencia, un espacio adicional que permite desplegar una rampa o abrir la puerta completamente. Sin ella, el estacionamiento se vuelve inútil para una persona con movilidad reducida.

“Una plaza PMR no es una plaza normal con un dibujo. Es un espacio pensado para que podamos bajar del auto. Si no cumple eso, es solo decoración”, sentencia Luis. Ante esta situación, ha presentado una reclamación en el supermercado y también ante la oficina de consumo del Ayuntamiento.

¿Qué dice la normativa sobre las plazas PMR?

La regulación no solo exige que los aparcamientos comerciales dispongan de un cierto número de plazas PMR, sino que su diseño debe cumplir ciertas características. Por ejemplo, deben situarse lo más cerca posible de los accesos y estar conectadas a las zonas peatonales. Además, siempre deben contar con la zona de aproximación: más espacio para subir y bajar del auto, ya sea abriendo la puerta por completo o para desplegar una rampa.

Las normativas estatales que definen estas características se recogen en dos normas principales: la Orden TMA/851/2021 (accesibilidad en espacios públicos urbanizados) y el Código Técnico de la Edificación (CTE), DB-SUA 9 (edificios privados y de uso público). Dado que hablamos del estacionamiento de un establecimiento comercial, la referencia es la segunda, aunque pueden existir exigencias adicionales en las normativas autonómicas o municipales.

Esta regulación establece que los aparcamientos de los edificios comerciales de uso público deben contar con “una plaza accesible por cada 33 plazas de estacionamiento o fracción”. Y aunque no define unas dimensiones mínimas de la plaza en sí (largo y ancho), sí exige que dispongan del espacio anexo de aproximación y transferencia lateral: en plazas en batería, debe tener una anchura mínima de 1,20 m; en plazas en línea, tiene que ser de al menos 3 m de ancho.

Estas dimensiones para establecimientos comerciales son menores que las exigidas en espacios públicos urbanizados. En la calle, las plazas PMR en batería deben ser de un mínimo de 5 m de largo por 2,20 m de ancho y además contar con una zona de aproximación con una anchura de al menos 1,50 m. En el caso de ser plazas en línea, la zona de acceso contigua debe ser igualmente de 3 m de ancho o más.

Un problema de accesibilidad y concienciación

El caso de Luis no es aislado. Muchos conductores con movilidad reducida se enfrentan a diario con plazas mal diseñadas que no cumplen con la normativa, lo que les impide desarrollar una vida normal. Además, la falta de civismo de algunos conductores que aparcan en estas plazas sin tener derecho agrava la situación.

Las autoridades locales tienen la responsabilidad de vigilar el cumplimiento de estas normas en los aparcamientos comerciales, pero a menudo las denuncias ciudadanas son la única vía para corregir estas deficiencias. La reclamación de Luis es un recordatorio de que la accesibilidad no es un adorno, sino un derecho fundamental que debe garantizarse en todos los espacios públicos y privados de uso público.

Para las personas con movilidad reducida, una plaza mal diseñada puede significar la diferencia entre poder salir de casa o quedarse atrapado en el auto. Es por eso que campañas de concienciación y una aplicación estricta de la normativa son esenciales para construir una sociedad más inclusiva.

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