Volkswagen ha encontrado una nueva vocación para su planta de Zwickau, la misma que durante años convirtió en su buque insignia de la electromovilidad. Ahora, la factoría alemana no solo produce autos eléctricos, sino que también los desarma. La automotriz abrió una línea industrial de desmantelamiento que, a partir de 2027, procesará 4,100 vehículos al año y permitirá recuperar piezas originales y materias primas, un negocio que promete ingresos adicionales y que podría llegar a sostener hasta 1,000 empleos.
La noticia importa de este lado del Atlántico porque impacta directamente en dos temas sensibles para México y Latinoamérica: el costo de las reparaciones y la transición hacia una movilidad más circular. Con piezas de segunda mano certificadas, los talleres podrían ofrecer arreglos más económicos y evitar que autos con años de uso terminen como pérdida total. Además, el modelo de reciclaje industrial de VW marca una pauta para las armadoras que operan en la región, muchas de las cuales ya ensamblan vehículos eléctricos y enfrentan el reto de gestionar baterías y componentes al final de su vida útil.
De fabricar eléctricos a desarmarlos
Zwickau se transformó en el hub eléctrico de Volkswagen gracias a una inversión de 1,200 millones de euros que comenzó en 2018. La producción del ID.3 arrancó en noviembre de 2019, el último auto de combustión salió de la línea en junio de 2020 y la conversión concluyó en enero de 2022 con el ID.5. Hoy, la planta fabrica seis modelos eléctricos basados en la plataforma MEB para Volkswagen, Audi y Cupra.
La nueva línea de desmantelamiento consta de ocho etapas y, en una primera fase, se encargará de vehículos de preproducción. Más adelante también procesará autos al final de su vida útil. La construcción y los permisos tomaron nueve meses, tres menos de lo previsto, y VW asegura que reutilizó equipo de manufactura para reducir costos. El equipo humano lo conforman 100 trabajadores que fueron capacitados para sus nuevas funciones.
Piezas originales a bajo costo
Desde julio, la automotriz vende piezas originales recuperadas en Zwickau a través de su red de concesionarios y servicios, talleres independientes y distribuidores de refacciones. Según la empresa, las puertas, defensas, motores y componentes de transmisión son los más solicitados. La idea es hacer que las reparaciones sean lo suficientemente accesibles para mantener los autos antiguos en circulación en lugar de declararlos pérdida total.
Sin embargo, VW no ha revelado qué modelos suministraron las piezas ya vendidas, ni los precios, volúmenes de venta, términos de garantía o cómo inspecciona los componentes antes de revenderlos. Se sabe que la línea inicialmente maneja vehículos de preproducción, pero la firma no detalla cuáles.
Recuperación de materiales: plásticos que vuelven a la cadena
Otro filón es la recuperación de materiales. Separar los plásticos antes del reciclaje ayuda a conservar su utilidad para nuevos componentes. Volkswagen afirma que el plástico recuperado de un solo vehículo podría aportar material reciclado para tres autos nuevos, aunque no en su totalidad. La empresa planea invertir hasta 90 millones de euros en expandir su negocio de reciclaje, con el gobierno de Sajonia aportando 10.7 millones. A largo plazo, esta actividad podría dar empleo a 1,000 personas.
Futuro incierto en Zwickau
A pesar del optimismo, el horizonte de la planta es turbio. No hay producción de vehículos planificada más allá de 2031, por lo que la nueva línea de reciclaje no despeja la incertidumbre sobre su futuro a largo plazo. Esa duda llega en un momento en que el aumento de las ventas de eléctricos de Volkswagen presiona sus márgenes de ganancia, ya que sus modelos eléctricos aún generan menos utilidad que los de combustión. La presión también llevó a la automotriz a pausar el desarrollo del próximo Golf eléctrico hasta poder acomodar la inversión.
Por ahora, el desmantelamiento es un negocio cuya rentabilidad a escala está por demostrarse, y no está claro si generará suficiente trabajo (y ganancias) para realmente importar en Zwickau. VW no ha dicho que la operación se limite a vehículos eléctricos, y las fotos publicadas parecen sugerir lo contrario: al menos uno de los autos retratados (el azul oscuro) parece ser un Golf, aunque los pies de foto no identifican los modelos. Zwickau podrá fabricar solo autos eléctricos, pero su nuevo negocio de piezas usadas parece destinado a atender a un público más amplio para maximizar el potencial de ingresos.
¿Qué significa para México y Latinoamérica?
El movimiento de Volkswagen en Alemania podría replicarse en regiones donde la marca tiene presencia industrial, como México, donde opera la planta de Puebla. Aunque la nota no menciona planes concretos para el país, el modelo de negocio basado en la economía circular y la recuperación de piezas abre la puerta a que las armadoras locales consideren el desmantelamiento como una fuente de ingresos y una forma de hacer más asequible la reparación de vehículos eléctricos, un segmento que crece lentamente pero que requiere infraestructura de posventa.
Además, la experiencia de Zwickau servirá como caso de estudio para la industria automotriz de la región, que enfrenta el reto de gestionar baterías y componentes al final de su vida útil. La combinación de reciclaje de materiales y venta de refacciones usadas podría convertirse en un estándar para las fábricas del futuro.
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