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domingo, 1 de noviembre de 2026
electromovilidad

Aumento de impuestos a híbridos y eléctricos golpea a flotas en Reino Unido

El presupuesto británico eleva el impuesto de beneficio en especie para autos eléctricos e híbridos enchufables, afectando a flotas empresariales.

Por GenC4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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El sector de flotas corporativas del Reino Unido ha expresado su decepción con el presupuesto de otoño, que no incluyó los incentivos fiscales esperados para impulsar la demanda de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Los especialistas advierten que el aumento del impuesto sobre el beneficio en especie (BIK, por sus siglas en inglés) podría frenar la transición hacia una movilidad más limpia en las empresas.

¿Qué es el impuesto BIK y por qué importa?

En el Reino Unido, los conductores de autos de empresa que también los usan para fines personales pagan un impuesto conocido como beneficio en especie (BIK). Este se calcula como un porcentaje del precio de lista del vehículo y se suma a la renta del empleado, tributando a su tasa marginal (típicamente 20% o 40%). Desde 2002, el sistema ha incentivado la elección de autos con bajas emisiones: actualmente, tres de cada cuatro conductores de flotas pagan BIK sobre vehículos que emiten menos de 50 g/km de CO2, según datos de HMRC.

El presupuesto confirmó que todas las tasas subirán un punto porcentual en abril de 2030, pero los aumentos más pronunciados afectarán a los vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Para los eléctricos, la tasa pasará del 4% en 2026/27 al 10% en 2030/31. Para un contribuyente del 20% con un Volkswagen ID.3 79 kWh Style, esto significa que su factura mensual de BIK aumentará de £27 a £67.

Los híbridos enchufables corren peor suerte. El presupuesto de 2024 eliminó los incentivos para vehículos con emisiones entre 1 y 50 g/km que ofrecían mayor autonomía eléctrica, colocándolos a todos en una banda única del 18%. El Volkswagen Golf eHybrid, con 88 millas de autonomía eléctrica, verá su tasa subir del 7% actual al 20% en 2030/31, lo que triplicará su factura mensual de BIK de £44 a £133.

Reacciones del sector

Dave Bushnell, director de consultoría y estrategia de Fleet Operations, calificó el anuncio como un paso hacia la restauración de la confianza, pero considera que se pudo haber hecho más. “Nos decepciona que el Canciller no haya aprovechado esta oportunidad para hacer más asequibles los autos eléctricos de empresa usados”, señaló. “Los conductores siguen pagando impuestos sobre el precio de lista original del vehículo, incluso cuando este se ha depreciado significativamente. Cambiar esto podría haber abierto los autos eléctricos a más empleados a través de esquemas de sacrificio salarial, al tiempo que habría impulsado la demanda en el mercado de segunda mano y apoyado los valores residuales”, agregó.

Impacto en las flotas y la electromovilidad

Las flotas corporativas son un canal clave para la adopción de vehículos eléctricos en el Reino Unido, ya que representan una parte importante de las ventas de autos nuevos. Los incentivos fiscales han sido fundamentales para que las empresas opten por modelos de cero emisiones. Con el aumento del BIK, algunas compañías podrían replantearse la renovación de sus flotas hacia eléctricos, especialmente aquellas con márgenes ajustados.

Además, el hecho de que los híbridos enchufables pierdan atractivo fiscal podría acelerar su declive en el mercado, ya que muchos los consideraban una opción de transición. Los expertos señalan que la falta de claridad a largo plazo sobre las tasas fiscales también genera incertidumbre en las decisiones de compra, pues los conductores ya están haciendo pedidos para vehículos que estarán en circulación en abril de 2030.

Próximos pasos

El gobierno británico ha justificado el aumento como parte de su estrategia para equilibrar las finanzas públicas y asegurar que todos los contribuyentes paguen lo justo. Sin embargo, la industria automotriz y las asociaciones de flotas continúan pidiendo un marco fiscal más estable y predecible que no penalice la adopción de tecnologías limpias. Mientras tanto, las empresas deberán ajustar sus presupuestos y evaluar alternativas para mantener la sostenibilidad de sus flotas sin afectar a sus empleados.

Con la vista puesta en 2030, el debate sobre cómo financiar la transición energética en el transporte sigue abierto. Lo que está claro es que los incentivos fiscales han sido un motor clave para la electromovilidad, y su reducción podría tener consecuencias significativas en el ritmo de adopción en el Reino Unido y, potencialmente, en otros mercados que siguen de cerca estas políticas.

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